Chile investigará la muerte de Pablo Neruda

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Chile investigará la muerte de Pablo Neruda

Se admite a trámite la querella del Partido Comunista para que se investigue si el poeta fue asesinado o murió de cáncer

Internacional | 02/06/2011 - 21:22h

 

  • Santiago de Chile (Efe).- La Justicia chilena admitió a trámite la querella presentada por el Partido Comunista (PC) para que se investigue si el poeta Pablo Neruda, fallecido el 23 de septiembre de 1973, fue asesinado o murió debido al cáncer que padecía, informaron este jueves fuentes judiciales. 

El juez encargado del caso, Mario Carroza, que también dirige la investigación para aclarar la muerte del presidente Salvador Allende (1970-1973), ordenó que se lleven a cabo todas las diligencias solicitadas el martes por el PC, entre otras que se cite a declarar al chófer del poeta, Manuel Araya Osorio.

Según el relato oficial de los hechos, aceptado por la familia de Neruda, el literato falleció en la clínica Santa María, de Santiago, debido a un avanzado cáncer de próstata el 23 de septiembre de 1973, doce días después del golpe de Estado que derrocó a su amigo el presidente Allende. Sin embargo, Manuel Araya, chófer y asistente personal de Neruda, declaró recientemente en una entrevista a la revista mexicana Proceso que el poeta murió asesinado por un médico que le puso una inyección y no debido a un empeoramiento del cáncer que padecía.

En la querella se afirma que Araya es una "persona cuya declaración es esencial para el establecimiento de los hechos", por lo que se le requiere para que a la brevedad ponga a disposición del tribunal todos los antecedentes de los que disponga. Además, el juez decidió incautarse de la ficha clínica y los antecedentes relacionados con el ingreso de Neruda en la Clínica Santa María, y la ficha médica con los exámenes de control que el poeta se practicó en 1973 en la Clínica Alemana de Santiago.También solicitó al Registro Civil que entregue los documentos que disponga relacionados con la inscripción de la defunción del literato, en especial el certificado médico.

El juez ordenó, además, a la Policía de Investigaciones que indagué todo lo referente al caso. El abogado Eduardo Contreras, quien entregó la querella junto al presidente del PC, el diputado Guillermo Teillier, consideró el martes al presentar la acción judicial que existe una "duda legítima" sobre la muerte de Neruda que justifica "ética, moral y judicialmente" la presentación de la misma. Al testimonio del asistente personal del poeta, dijo Contreras, se suma el del entonces embajador de México, Gonzalo Martínez Corbalá, quien afirma que estuvo junto a Neruda el día antes de su muerte.
Según el letrado, el diplomático mexicano sostiene que Neruda "podía conversar tranquilamente" y caminaba sin problemas por la habitación de la clínica mientras preparaba su salida al exilio en México.

El letrado consideró que la posibilidad de que el premio Nobel de Literatura 1971 fuera asesinado por agentes de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990) tiene base porque "en el exilio hubiera sido algo muy difícil" para el régimen. Contreras también afirmó que solicitarán la exhumación de los restos del poeta, que reposan en la casa de éste en Isla Negra, si la Justicia chilena admitía a trámite la querella.

 

Chile duda de la muerte de dos presidentes, un ministro y un Premio Nobel

Las causas de sus decesos, atribuidos en los casos de Allende y Tohá a sendos suicidios y, en otros, a enfermedades se intentan comprobar

Internacional | 01/06/2011 - 08:59h

Fuencis Rausell. Santiago de Chile (EFE).- Dos décadas después del fin de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), Chile ha abierto en los últimos dos años numerosos interrogantes sobre las muertes de dos expresidentes, Salvador Allende y Eduardo Frei Montalva, de un exministro, José Tohá, y de un Premio Nobel, el poeta Pablo Neruda.

Las causas de sus decesos, atribuidos en los casos de Allende y Tohá a sendos suicidios y, en el resto, a enfermedades o infecciones, han sido puestas en duda con la presentación de querellas y la apertura de investigaciones judiciales que buscan aclarar unos episodios que hasta ahora se consideraban cerrados.

El caso más emblemático es, sin duda, el del fallecido mandatario Salvador Allende, cuya muerte en el Palacio de la Moneda, asediado y bombardeado por las tropas golpistas que permitieron el ascenso del dictador Augusto Pinochet, se convirtió en un símbolo para la izquierda latinoamericana y europea.

La versión oficial, y también la más difundida y aceptada incluso por su familia, dejó sentado que su muerte, el 11 de septiembre de 1973, se debió a un suicidio, y así quedó establecido durante 38 años hasta que en enero pasado la Fiscalía presentó al juez Mario Carroza 726 querellas por casos que nunca habían sido investigados.

Tras recibir en abril un informe forense que reveló discordancias entre una autopsia ordenada por el régimen militar y un peritaje hecho por la policía de investigaciones, el juez ordenó exhumar los restos de Allende, que desde el pasado 26 de mayo están siendo sometidos a peritajes para aclarar las circunstancias de su deceso.

A las dudas sobre lo que ocurrió en ese asalto a La Moneda se suman ahora las incertidumbres acerca del fallecimiento del Premio Nobel de Literatura (1971) Pablo Neruda, que murió en la clínica santiaguina Santa María el 23 de septiembre de 1973, doce días después del golpe.

El Partido Comunista (PC) de Chile presentó este martes una querella para que el propio juez Carroza investigue si el poeta, que fue militante de ese partido y embajador en Francia durante el gobierno de Allende, murió asesinado y no debido a un cáncer de próstata, según estableció el relato oficial de los hechos.

Los interrogantes se abrieron a principios de mayo, cuando Manuel Araya, chófer y asistente personal de Neruda, declaró en una entrevista con la revista mexicana Proceso que el poeta murió asesinado con una inyección que le aplicó un médico, y no debido a un empeoramiento del cáncer que padecía.

Mientras se abren nuevos flancos que pueden modificar el relato de la historia más reciente del país, la Justicia continúa adelante con las investigaciones sobre los decesos del expresidente Eduardo Frei Montalva y del exministro de Allende José Tohá, tras los que podría esconderse la sombra de la dictadura.

Tohá murió en marzo de 1974 en el Hospital Militar de Santiago, hasta donde había sido trasladado a causa del estado de debilidad en que había quedado tras las torturas sufridas en prisión y en la inhóspita Isla Dawson, en el extremo sur del país, donde fueron confinados altos cargos del derrocado Gobierno.

En 2009, Alfonso Chelén, exforense de la Policía de Investigaciones de Chile, reveló a Efe que halló en el hospital el cadáver de Tohá, que medía alrededor de 1,90 metros, colgado dentro de un armario pero con los pies extrañamente apoyados en el suelo y las piernas flexionadas.

La Justicia ordenó en noviembre de 2010 la exhumación del cadáver de Tohá tras conocer un estudio forense que estableció que el exministro murió por "asfixia por estrangulamiento manual de naturaleza homicida" y no por suicidio por ahorcamiento como aseguró la dictadura.

Un mes después, el cadáver de Tohá fue exhumado, y sobre esa base se realizaron dos análisis, uno de ellos del Servicio Médico Legal, que indicó pudo haber sido estrangulado, y otro de la Universidad de Chile, que sostiene que su deceso pudo deberse tanto a un suicidio como a un homicidio.

En tanto, la Justicia también continúa adelante con la investigación iniciada en 2009 para esclarecer el fallecimiento del expresidente Eduardo Frei Montalva (1964-1970), ocurrido en 1982, cuando encabezaba una incipiente oposición a la dictadura.

Frei Montalva se sometió a fines de 1981 a una cirugía de carácter simple, a causa de una hernia de hiato, también en la clínica Santa María, pero tras la intervención su condición empeoró hasta que el 22 de enero de 1982 pereció a los 71 años.

Oficialmente, el deceso se habría producido por una infección bacteriana que habría originado una septicemia, pero la investigación judicial apunta a que en realidad murió envenenado y el juez Alejandro Solís procesó a seis personas, cuatro de ellas médicos, por su presunta responsabilidad en el crimen.

La apertura de indagatorias sobre estos casos ha sorprendido no sólo a la sociedad chilena, sino también a los familiares de los fallecidos, algunos de los cuales se han convertido en conocidas figuras de la vida política actual.

La hija de Allende, la senadora Isabel Allende; el hijo de Frei Montalva, el también expresidente Eduardo Frei Ruiz-Tagle (1994-2000), y la hija de José Tohá, Carolina Tohá exportavoz de la presidenta Michelle Bachelet, apoyan también estas indagatorias con las que la Justicia busca acabar con las dudas y cerrar uno de los episodios más oscuros de la historia de Chile.

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