Decir algunas cosas tenía que ser delito, como, por ejemplo, que hay parados que cobran “porque sí”.

Publicado en por noticias-alternativas

Carlos Fonseca 20/07/2011

Decir algunas cosas tenía que ser delito, como, por ejemplo, que hay parados que cobran “porque sí”.

 

 

Decir algunas cosas tenía que ser delito, como, por ejemplo, que hay parados que cobran “porque sí”. Todo un argumento. Lo dijo Juan Rosell, presidente de la CEOE, decidido a emular a ese empresario prócer en crear paro que es su antecesor en el cargo, el ínclito Gerardo Díaz Ferrán, en una conferencia, que es como ahora se llama a cualquier acto en el que un señor con cargo se sube a un atril, lee unos folios y los presentes le aplauden al concluir la disertación, aunque lo que haya dicho sea una sarta de estupideces. El jefe de los empresarios presentó sus medidas contra la crisis, que centró en tres colectivos: parados, funcionarios e hipocondriacos.

El señor Rosell explicó a quien quiso oírle que acabar con los “parados porque sí” es una de las tres medidas que van a ayudar a reducir el déficit público y salir de la crisis. Supongo que no habrá estado nunca en el paro, pero para poder recibir la prestación por desempleo te tienen antes que despedir. La cantidad de la prestación depende de la base de cotización del trabajador a la Seguridad Social mientras estuvo ocupado, y su duración es proporcional al tiempo trabajado. Hablamos de un derecho, no de una graciosa concesión.

Graciosa concesión fue la de Juan Jiménez Aguilar, secretario general de la CEOE con Díaz Ferrán, que cesó en 2008 por desavenencias con su jefe. Éste, comprensivo, cambió el cese por despido y le pagó una indemnización de 1,9 millones de euros. No sé si este señor estuvo apuntado a las listas del paro y cobró la prestación, pero supongo que con semejante regalía no le hizo falta. Yo, desde luego, podría prescindir de ella y ahorrársela así al Estado en un ejemplo de solidaridad. Por cierto, que la pareja Jiménez-Ferrán defendía a capa y espada el despido improcedente con 20 días de indemnización en lugar de 45. Eso es tener principios.

Los “parados porque sí” del señor Rosell son esos parásitos que han sido despedidos y se han acomodado tanto a su nueva vida que pudiendo trabajar no quieren hacerlo y se aferran a la subvención pública para vivir a cuerpo de rey. Se trata de un grupo de cuantía indeterminada, pero que supongo importante porque de otro modo estaríamos hablando del chocolate del loro, y ese no vale para solucionar la crisis económica. Y si lo ha dicho el presidente de los empresarios es que el rio suena, y si suena es que agua lleva.

El ministro de Trabajo, Valeriano Gómez, en cambio, dijo ayer que durante el último año se investigaron 235.000 casos “sospechosos”, de los que solo un 25% resultaron ser efectivamente fraudulentos y se les retiró el subsidio. Una cantidad ridícula en un país con cinco millones de parados de los que caso tres millones cobran el desempleo y el resto se come las uñas.

Si el señor Rosell tiene cuajo, que se acerque cualquier mañana a una oficina de empleo y mire a la cara a sus "parados porque sí". Descubrirá la resignación de quienes tras una larga temporada sin trabajar han perdido la autoestima, se consideran unos fracasados y terminan por asumir que su despido estuvo poco menos que justificado porque quizá no hicieron todo lo que debían ni valen lo que ellos pensaban.

Otra lacra con la que hay que acabar (siempre según el señor Rosell) son los que tienen trabajo pero no quieren trabajar y se escaquean con cualquier excusa como, por ejemplo, simulando una enfermedad. Que hoy no tengo ganas de trabajar, pues me voy a mi médico de cabecera y le digo que me regale una baja. No dudo de que habrá casos, pero para eso está la inspección, y si no funciona que la arreglen, pero que no echen la culpa a los trabajadores.

Hablando de médicos y de bajas, el señor Rosell incluyó en su recetario para salir de la crisis a quienes “visitan al médico abusivamente”, ocasionando un gasto insostenible que los trabajadores no cubren con sus cotizaciones. De aquí al copago hay un paso. Seguramente está pensando en el señor Berlusconi, que en Italia ha arreglado el problema de un día para otro con medidas tajantes, como cobrar 25 euros a quien acuda a urgencias. Se imaginan la escena en cualquier hogar de ingresos ajustados: “¿Estás seguro de que te duele mucho? ¿No puedes aguantar hasta que te vea mañana tu médico, que si luego resulta que no tienes nada hemos tirado el dinero a la basura?”. Por cierto, ¿utilizará el señor Rosell la sanidad pública?

La tercera pata de este señor son los funcionarios “ineficientes y prepotentes”, esos que se creen dueños de su puesto de trabajo y piensan que tienen el empleo asegurado para toda la vida porque no les pueden despedir, y sin miedo no se rinde. Haberles bajado el salario un 5% es una medida que se queda corta. Más madera, es la guerra.

De lo que el señor Rosell no habló es de los salarios para tiempos de crisis de muchos empresarios, como los 10,1 millones de euros que se van a repartir los tres principales consejeros de Bankia, entre ellos su presidente, Rodrigo Rato, que siendo director del FMI no se enteró de la crisis que se nos venía encima. O los 122 millones de euros de “paga de verano” que el Banco de Santander va a repartir entre sus seis mil ejecutivos. O los aproximadamente seis mil millones de euros en pagos aplazados a la Seguridad Social por parte de las empresas.

Algunos de ustedes dirán que exagero, pero es que estoy cansado de tanto listo con recetas para acabar con la crisis que pasan, indefectiblemente, por recortar salarios y derechos a los trabajadores porque hay que “flexibilizar” el “marco” de las relaciones laborales, que se ha quedado obsoleto en este mundo globalizado. ¿A que les suena? Pues que den ejemplo y se lo apliquen ellos.

http://www.elconfidencial.com/opinion/tirando-a-dar/2011/07/20/hay-que-acabar-con-los-parados-los-funcionarios-y-los-hipocondriacos---7699/

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