Estados Unidos no pedirá disculpas a la Argentina

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Estados Unidos no pedirá disculpas a la Argentina

Lo dijo el vocero del Departamento de Estado, ante las quejas del Gobierno; piden no destruir la carga

Jueves 17 de febrero de 2011 | Publicado en edición impresa
 

 

Estados Unidos no pedirá disculpas a la Argentina 

 

Silvia Pisani
Corresponsal en EE.UU.

WASHINGTON.- El gobierno de Barack Obama consideró que no tiene “por qué pedir perdón” en el conflicto diplomático con la Argentina y, a la vez, pareció trazar una frontera en el terreno del desencuentro, al considerar que sería “desafortunado” que en Buenos Aires se decidiera destruir el material militar decomisado en el aeropuerto de Ezeiza.

La posibilidad de que fuera destruido, adelantada por LA NACION, fue confirmada ayer a la mañana por el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández.

Las dos expresiones corresponden al vocero del Departamento de Estado, Philip Crowley, en respuesta a periodistas sobre la escalada diplomática desatada a partir de la queja argentina por la presencia de material “no declarado” a bordo de un avión militar norteamericano fletado para tareas de cooperación.

Anoche se supo también que la cartera de Hillary Clinton había hecho entrega de una nota en respuesta a la queja formal argentina.

Su texto no fue divulgado, pero, según se informó a LA NACION, se trata de una “nota diplomática” que, sin llegar al grado de queja, expresa la posición del gobierno de Obama sobre el episodio.

Ese elemento y la reiterada alusión de la diplomacia norteamericana a la necesidad de “conversar”, parecen revelar una posición en la que se intenta mantener un equilibrio entre defender los argumentos sin, por eso, escalar en el conflicto.

Con todo, la cuestión empieza a erizar ánimos locales. “Pero ¿cómo es esto? Están hablando de que la Argentina presentó un queja, pero a mí me parece que el afectado en este caso es Estados Unidos.

¿Ha Estados Unidos presentado un queja?”, preguntó un periodista norteamericano.

Crowley tuvo que apelar a toda su diplomacia para responder. “Hemos tenido conversaciones directas con funcionarios de alto grado del gobierno argentino y es posible que tengamos más. No sé si hemos resuelto algo”.

Acto seguido, Crowley subrayó que “el interés” de Estados Unidos está en “resolver” esta situación y evitar que siga escalando.

“No sé por qué ellos lo han convertido en un caso nacional. Nosotros queremos resolverlo”, precisó.

En el difícil equilibrio por mantener la posición y, al mismo tiempo, mostrar la disposición al diálogo, el portavoz de la cartera de Clinton dejó en claro, sin embargo, que Estados Unidos “no tiene por qué pedir perdón”, al responder una pregunta sobre el reclamo en tal sentido formulado por el canciller Héctor Timerman.

En la misma línea, Crowley consideró que sería “desafortunado” que la Argentina destruyera un material que fue “indebidamente” incautado. Se refirió así a la posibilidad, revelada por LA NACION, de que la carga secuestrada a la aeronave fuera eliminada. “Eso podría ocurrir”, aceptó el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández.

Pero, mientras la tensión sigue, el Departamento de Estado insiste en dejar abierta la puerta del diálogo. “No queremos que esto siga escalando”, dijo Crowley.

Poco antes, en un aparte con LA NACION, un diplomático norteamericano mostraba la dificultad del momento. “Es difícil dialogar con alguien que lo que está buscando es mostrar públicamente que da pelea”, reflexionó. Con tres décadas de experiencia en la carrera diplomática y conocedor de América latina, el funcionario se hizo eco del estupor de sus colegas. “En todos estos años, es la primera vez que veo que suceda un episodio de esta naturaleza con un avión enviado en misión de paz”, añadió.

En el frente republicano, los ánimos empiezan a irritarse. “El gobierno argentino está jugando un juego peligroso”, previno Carl Meacham, uno de los principales asesores de ese partido en el Comité de Relaciones Exteriores del Senado.

“Puede que ese comportamiento se deba a que este año el gobierno enfrenta elecciones, o a su frustración por el hecho de que la Argentina no figura en el primer viaje regional de Obama. Lo que sí es evidente es que ese comportamiento infantil no llevará a ninguna parte”, añadió Meacham.

La Argentina dio un paso más en su conflicto con los Estados Unidos al advertir que la legislación contempla la posibilidad de destruir el material incautado.

El Código Aduanero argentino señala que “si se declara una importación y se trae otra cosa, es atribución de la Aduana decomisar el material y disponer de él hasta llegar a su propia destrucción”, afirmó el jefe de Gabinete.

El cargamento estaba destinado a un curso de seguridad sobre rescate de rehenes acordado con las autoridades argentinas para capacitar a las brigadas especiales de la Policía Federal. El entrenamiento fue suspendido y parte del material, decomisado.

“Yo creo que en el futuro habrá que pensar mucho antes de repetir un curso de éstos en la Argentina”, decía ayer un diplomático norteamericano.

SIGUEN LAS TURBULENCIAS

El cortocircuito entre la Argentina y Estados Unidos no cesa y ahora se centra en la carga militar secuestrada en Ezeiza. La Casa Rosada amenaza con destruir todo y en Washington insisten en la inmediata devolución.

El avión del escándalo

El Globemaster III de la Fuerza Aérea norteamericana llegó el jueves pasado con militares y armamento para dar un curso a la Policía Federal. Fue demorado porque la carga no coincidía con lo anticipado.

Cargamento incautado

  • Armas. Quedó secuestrada una ametralladora cuyo número de serie no correspondía con lo informado por la embajada de Estados Unidos. Y partes de otras armas no declaradas.
  • Drogas. Había medicamentos vencidos y elementos químicos que -según Estados Unidos- sirven para preparar gas paralizante y su antídoto. No estaban declarados.
  • La valija verde. Era el equipaje más vigilado por los militares estadounidenses. La abrieron por la fuerza y había equipos de comunicación y material informático caratulado como secreto.
  • ANIBAL FERNANDEZ 
    El jefe de Gabinete retomó el papel del vocero principal del Gobierno e hizo pública la amenaza de que la Aduana puede disponer la destrucción del material incautado del vuelo de la Fuerza Aérea norteamericano. Insistió, además, con la queja por las expresiones de los funcionarios de Estados Unidos: “Uno de ellos, Frank Mora, trató al canciller Timerman de mentiroso. Espero que lo obliguen a pedir disculpas”.
  • PHILLIP CROWLEY 
    El vocero del Departamento de Estado norteamericano fue enfático en su respuesta al reclamo argentino. Dijo que Estados Unidos no tiene que dar excusas al gobierno argentino y consideró preocupante la advertencia de la Casa Rosada de que podría destruir el material militar secuestrado en Ezeiza el viernes de la semana pasada.

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