GUERRAS Y CREACION DEL DINERO ARTIFICIAL

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GUERRAS Y CREACION DEL DINERO ARTIFICIAL

Los miembros del G300 son dueños de cientos de fundaciones “filantrópicas” y “sin ánimo de lucro”, que en realidad son una muy elegante manera de evitar pagar impuestos al gobierno y contribuir con ese dinero a financiar organizaciones que sigan sus precisas instrucciones para aumentar y consolidar su absoluto dominio de la economía mundial.

El G300 el controlador del Cártel de Banqueros que controla las finanzas mundiales y dicta las políticas monetarias de los Bancos Centrales de cada nación del planeta, con excepción de algunos pequeños países fuera del sistema como Cuba, Laos, o que carecen de importancia en el concierto mundial.

Se le ha dado llamar
 “Dinero Mandrake” al dinero que los banqueros, usando la magia del mago Mandrake, crean a partir de la nada. Esto va en contra de cualquiera de las leyes de la termodinámica, o de la naturaleza, en cuanto a que “nada se crea, todo se transforma”, por lo cual sería imposible crear riqueza de la nada. Pero los bancos sí pueden.

El mecanismo es muy sencillo, pero si lo hace la gente común dará con sus huesos en prisión. Hace siglos los prestamistas comenzaron a guardar el oro, las joyas y monedas de los ricos en bóvedas a prueba de asaltos, y a cambio de ese servicio se les recompensaba con un cierto “interés”. 

Como la antigua religión Cristiana prohibía a los fieles prestar dinero a interés,ningún católico sentía deseos de prestar dinero y arriesgarse a que no se lo devolviesen y que su “amor al prójimo” les llevase a la ruina.

Los cristianos no prestaban dinero.


Los banqueros también se dieron cuenta de que sus clientes les pedían en devolución un pro-medio del 10% de las monedas de oro entregadas en depósito, de modo que comenzaron a prestar el 90% del capital entregado en custodia sin conocimiento de sus patrocinadores.

De esa forma, por ejemplo, prestaban esas 90 monedas de oro, sabiendo (o esperando) que se las devolverían en tiempo y forma, con un suculento interés que compensaba la angustia de correr el riesgo de que sus depositantes supiesen del juego y fuesen hasta su banco para exigir la devolución de las monedas. 


Para minimizar el riesgo de no contar con las monedas suficientes para devolver en caso de un reclamo inesperado, rara vez hacían los préstamos en metálico, es decir las monedas de oro en sí, sino que lo hacían en forma de “promesas de pago” escritas sobre un papel vistoso, lo que hoy se conoce como “pagaré”, “cheque”, “billetes de banco” o más comúnmente “papel moneda”. Todas esas formas financieras de pago no son sino 
“promesas de pagar una cierta cantidad de oro cuando sea reclamada”. Con ese mecanismo, los banqueros podían multiplicar su capital de manera virtual hasta el infinito porque esas 90 monedas de oro servían para “garantizar” innumerables operaciones de 90 monedas, de las cuales sólo se les reclamarían 10, de vez en cuando, de acuerdo a la experiencia comprobada.


Así era frecuente que de las originales 100 monedas de oro, el banquero hubiese realizado préstamos por un valor de 1.000 o 10.000 o un millón de monedas.

Lo importante era que el deudor pagase en el plazo su préstamo para no correr el riesgo de no poder entregar el 10% del dinero reclamable por los depositantes.

Se comprueba con claridad que en pocos años de “honesta” actividad bancaria un capital inicial de 100 monedas de oro se podía convertir en un capital nominal de un millón de monedas de las cuales 999.990 habían sido creadas de la nada, pero hechas realidad por los que habían pagado sus préstamos en tiempo y forma. 



Es fácil imaginar que todo el sistema financiero es tan frágil como una pompa de jabón donde está encerrada esa cosa tan volátil que se llama Confianza, vigilada muy de cerca por esos hermanos que se llaman Miedo y Pánico. Normalmente, confianza mantiene a los hermanos "Miedo y Pánico" a prudente distancia, pero si alguna noticia permite que "Miedo y Pánico" salten sobre "Confianza", entonces el sistema financiero mundial, esa pompa de jabón que flota en una selva de alfileres, se desvanecerá en el aire dejando una hecatombe social en pleno desarrollo. El sistema bancario, se vendrá abajo como un castillo de naipes.


Las técnicas financieras fueron variando y perfeccionándose hasta nuestros días, en que
 los banqueros hacen que sus pérdidas sean afrontadas por los gobiernos. Los banqueros tienen “simpatizantes” en los Congresos de todas partes del mundo que se ocuparon ya en el pasado de emitir leyes que “protegerían” a los depositantes de los desaciertos de los banqueros, haciendo que el Estado garantizara los fondos depositados en los bancos.

Claro que para eso usan el dinero de los depositantes, que son quienes forman el Estado.

Los banqueros jamás pierden. Se cobran del dinero de la gente. Toda la nación Argentina lo pudo comprobar como consecuencia de la crisis financiera de diciembre del 2001. Los bancos, avisados de antemano, se apoderaron de los depósitos de sus ingenuos clientes y los enviaron al exterior en efectivo. Contenedores enteros de dólares en billetes. Cientos de toneladas de billetes. Millones de sueños argentinos perdidos para siempre.

Cuando los jueces hicieron abrir las bóvedas de los bancos para embargar dinero en efectivo, no hallaron ni siquiera el queso para los ratones. Quienes tienen la mala suerte de ser asiduos concurrentes a los casinos lo tienen muy claro: ¡la Banca jamás pierde! 


Dinastías de banqueros


Todo comienza con la fundación de las dinastías de banqueros en Europa, en especial las dinastías Rothschild, Baring, Warburg, Lazard, Selignam, Schroder, Speyer, Morgan, etc. También forma parte de la historia del cartel de banqueros la creación del Banco de Ingla
terra, que necesitaba canalizar las ganancias logradas por la Revolución Industrial y su incipiente Imperio Colonial, hacia actividades que consolidaran el Imperio y la dominación de mercados a escala mundial.

El Banco de Inglaterra se creó para financiar las guerras coloniales de conquista de territorios, y más tarde para las guerras entre estados europeos, como las Napoleónicas, la Franco-Prusiana de 1870 y la I y II Guerra Mundial.


Los banqueros, reunidos en cártel financiero, decidían a quienes apoyar con sus préstamos y a quienes hundir negándoles su ayuda. Se recuerda que la viuda de Meyer Amschel Rothschild, el fundador de la dinastía Rothschild, escribió en 1847: “No se preocupe; no habrá guerra en Europa. Mis hijos no prestarán el dinero para ello.”


El historiador y analista W. Cleon Skousen describe en su libro “El Capitalista Desnudo” [[2]], el desarrollo de las dinastías financieras de J. P. Morgan y los Rockefeller en los Estados Unidos y la manera en que consiguen crear el sistema de la Reserva Federal de los EE.UU., y usarlo en su propio beneficio. Se pregunta el autor “¿Quién controla la Reserva Federal?,

¿Cuáles son las metas de la Reserva Federal y de los demás bancos centrales? ¿Cuáles son las metas de las familias de banqueros internacionales que controlan a los bancos centrales?”

Inquietantes preguntas, por cierto, pero mucho más lo son las respuestas. En cuanto a“quien controla a la Reserva Federal”, Skousen prefiere explicar primero quien no la controla: el gobierno de los EE.UU., y lo explica:

“Según lo hemos señalado antes, en Inglaterra las dinastías de las 'familias de banqueros' establecieron su control monopólico sobre las finanzas cuando fundaron al Banco de Inglaterra como una institución privada con la apariencia de una institución gubernamental oficial. Se habían creado centros de control financiero similares en Francia, Alemania, Italia y Suiza.” 


Más tarde nos explica que el sistema de la Reserva Federal está compuesto de doce “Bancos Nacionales” aunque el único que tiene alguna importancia es el de la ciudad de Nueva York. Según Skousen, “este banco fue siempre administrado por alguien que congeniara por entero con los intereses de los bancos internacionales”. Se refiere al primer presidente de la Reserva Federal de Nueva York, Benjamín Strong diciendo: “Strong debía su carrera a los favores del Banco Morgan… en 1914 fue designado presidente del banco Reserva Federal de Nueva York, nombrado conjuntamente por Morgan y por Kuhn, Loeb y Compañía. Dos años más tarde Strong conoció a Montagu Norman y en esa ocasión acordaron inmediatamente colaborar bajo prácticas financieras que ambos reverenciaban.” [[3]]


Montagu Norman era entonces el presidente del Banco de Inglaterra, y el mentor de J.P. Morgan, quien le reverenciaba por haber sido el promotor de su carrera como banquero. Pero lo inquietante eran las “prácticas financieras reverenciadas” por la Reserva Federal y los demás bancos centrales.

Los banqueros internacionales querían usar el poder financiero de Estados Unidos e Inglaterra para forzar a todos los otros países importantes a operar “a través de bancos centrales libres de todo control político, con capacidad para resolver todas las cuestiones financieras internacionales mediante mutuos convenios, sin interferencia alguna por parte de los gobiernos”. [[4]]

Quigley describe las metas de más alto nivel de las dinastías de banqueros de la siguiente forma: “… nada menos que crear un sistema mundial de control financiero en manos privadas capaz de dominar al SISTEMA POLÍTICO de cada país y la ECONOMÍA DEL MUNDO, entendido como un todo.

Este sistema debía controlarse a la manera feudal, con los bancos centrales del mundo actuando en forma concertada mediante convenios secretos fijados a partir de reuniones y conferencias frecuentes y privadas”. 

El eje del sistema sería el Banco de Pagos Internacionales (BIS) con sede en Basilea, Suiza, conformado por un banco privado propiedad de los bancos centrales del mundo y controlado por ellos, los que a su vez constituían sociedades privadas.

En manos de hombres del calibre de Montagu Norman del Banco de Inglaterra, Benjamín Strong de la Reserva Federal de Nueva York, Charles Rist del Banco de Francia, y Hjalmar Schacht del Reichsbank, cada banco central buscaba dominar a su gobierno mediante su habilidad de controlar los préstamos al Tesoro, manipular divisas, influir en el nivel de la actividad económica del país y actuar sobre los políticos dispuestos a colaborar por medio de recompensas en el mundo de los negocios”. [[5]]



También se pregunta Skousen sobre las metas propias de las familias dinásticas de banqueros que han conformado el poderoso cartel de banqueros mundial que se ha adueñado de la economía del planeta. Nos asegura Skousen algo que eriza los cabellos de la nuca a cualquiera que creía vivir en un mundo donde “el pueblo elige sus representantes y es soberano en sus decisiones”: 

“Existe un creciente volumen de pruebas que corroboran que los altos centros de poder político y económico han estado forzando a toda la humanidad hacia una sociedad global, socialista, de orientación dictatorial. Lo más incomprensible es el hecho de que este desplazamiento hacia la dictadura, con su inevitable destrucción de mil años de luchas para lograr la libertad, está siendo tramada, promovida e implementada por los líderes y los súper millonarios de las naciones libres, cuyas posiciones de influencia los hacen aparecer como los principales beneficiarios de una sociedad de libre empresa, orientada hacia la propiedad, una sociedad abierta en la que se ha logrado tanto progreso. Sobre todo, ellos deberían saber que, para que este sistema sobreviva, deben preservarse la libertad de acción y la integridad del derecho de propiedad. ¿Por que, entonces, los supercapitalistas intentan destruir estos derechos?”


El Dr. Quigley, como iniciado y colaborador del G300 da una respuesta tan asombrosa que parece, a primera vista, virtualmente inconcebible. La lógica se hace evidente después que se reúnen y se integran todas las referencias dispersas que existen sobre el tema, es decir, cuando se comienza a distinguir la imagen siniestra que muestra el rompecabezas a medio armar:

“Que la jerarquía mundial de la dinastía de banqueros y los súper millonarios tiene como meta es apoderarse de todo el planeta y que lo haría mediante una legislación socialista si viene al caso, pero sin rehuir tampoco recurrir a una revolución comunista si fuera necesario.” 


El Sr. Skousen dedica una gran porción de su libro a describir la manera precisa en que las elites bancarias y financieras prepararon el terreno y llevaron al poder y luego consolidaron a Stalin y Lenin, en Rusia, a Hitler en Alemania y a Mao Tse Tung en China,

¿Qué podemos esperar de estas personas que llevaron al poder a los tres más sanguinarios tiranos del Siglo XX y los hicieron confrontar entre ellos para beneficio de sus negocios y su poder universal. Hay que reconocer la razón que tenía Víctor Hugo cuando exclamaba en el Siglo XIX: “Pobre gente! Creen que mueren por la Patria, cuando en realidad mueren por unos pocos industriales.” Que forman parte del G300, por supuesto. 
 
                                                                                                                               

 

 

DINERO NO BANCARIO 


Es la Solución para los paises que quieren ser soberanos de sus riquezas y productividad,sin ser aspiradas por el sistema financiero internacional;

El dinero con vencimiento hace que no se acumule y circule con mas velocidad,gener mas trabajo, bienes y servicios.

El sistema capitalista, bueno... pero es que, entre el socialismo internacional dogmático y el capitalismo la diferencia no es tan notable, porque uno es un capitalismo de Estado y el Otro, es un capitalismo individualista. Los dos someten, uno intensifica al hombre, e indudablemente el progreso es extraordinario porque es una colmena en acción; el otro es un capitalismo individualista. Los dos someten, y obtienen también grandes resultados. Pero los dos, en mi concepto, son en base al sacrificio de los pueblos.

Actualizacion politica para la toma del poder.

Juan Domingo Peron. Madrid, 1971

Por Walter A. Moore (*) 

La ofensiva del sistema financiero contra los patacones y las monedas no bancarias, como Lecops, y los bonos provinciales, se debe precisamente a que estas monedas impiden el funcionamiento del Sistema de Saqueo Bancario instalado con tanta ferocidad en la Argentina. 

El Sistema de Saqueo Bancario, es decir el método de transferencia de la riqueza creada por la comunidad a los bolsillos de la usura internacional tiene dos modalidades centrales: la Succión Permanente y la Creación de Ciclos Económicos de euforia y depresión. 


La Succión Permanente tiene diferentes modalidades, desde el cobro de intereses por los préstamos, la emisión de dinero o crédito de la nada (mediante el mecanismo del encaje o Reserva Bancaria Fraccionaria gracias a la cual los bancos prestan dinero que no tienen, o sea que por cada peso depositado ellos pueden prestar dos y hasta diez veces ese dinero, con lo cual los intereses que cobran se multiplican en la misma proporción). 

Pero el dinero de los intereses, igual que la especulación, no sólo no crea riqueza sino que absorbe la de los que producen bienes, servicios y conocimientos, sin dar nada a cambio. 

Los Ciclos Económicos de Crecimiento y Recesión, lejos de ser un fenómeno natural, son creados por el sistema financiero internacional mediante la combinación de varios recursos, pero el principal es el control de la emisión monetaria, a través de sus empleados colocados en los Bancos Centrales. 

Este ciclo comienza por una emisión abundante, destinada a abaratar el crédito y con ello desarrollar el sistema productivo, desatando euforia en la bolsa, un boom inmobiliario y/o una invasión de productos importados y viajes al exterior. 

En una primera etapa esto genera empleo y aumento de los ingresos de la mayoría de la población, que sostiene con su demanda el proceso productivo. Esta sensación de euforia de la plata dulce induce a la gente a adquirir cosas a crédito, viviendas, automóviles, equipamiento, contando con que los intereses seguirán bajos y sus ingresos altos.

Una vez que todo el mundo está endeudado, los bancos reducen la cantidad de circulante, los intereses suben vertiginosamente porque el dinero se hace escaso, y ante el peligro de recesión, la gente coloca sus ahorros en los bancos (plazos fijos, etc.) sacando los recursos monetarios del circuito productivo (acciones de empresas y consumo). 


La disminución de las ventas y el peso de los intereses hace que las empresas pierdan beneficios y no puedan enfrentar sus deudas, para lo cual aumentan los precios, y así comienza un ciclo inflacionario en el cual los precios suben mucho más que los ingresos, y como la inflación afecta mucho más a los de menores ingresos que no pueden restringir su consumo, pues necesitan lo básico, se produce una transferencia de ingresos desde los más pobres (que usan todos sus ingresos para consumir) a los más ricos (que usan sus altos ingresos para cobrar intereses o especular). 

El proceso se agrava mucho más si se abre la importación y se deja que el valor de las divisas fluctúe de acuerdo a la conveniencia de los grandes especuladores monetarios (que son los que fijan la tasa de cambio y no la demanda de dólares para hacer un viaje o las compras del Banco Central [1]), esto produce una fuga hacia el extranjero de la riqueza creada en el país, o en un sector cualquiera de la producción, ya sea porque los que tienen dinero lo colocan en lugares seguros en el extranjero, como porque se compran productos importados que compiten con la producción local (durante el gobierno de Menem se cerraron 108.000 empresas productivas, entre grandes, medianas y pequeñas) y como consecuencia, la cantidad de pobres se multiplico por cuatro. 

El resultado final fue que la Usurocracia Dominante, como la llama Giacinto Auriti[2], logró poner a la Argentina de rodillas, con prácticamente todas las provincias al borde de la quiebra y una jauría de acreedores de una deuda externa fraudulenta blandiendo bonos para cambiar deuda por territorio. 

En ese momento de extrema crisis (julio de 2000) aparecen los Patacones en la provincia de Buenos Aires, esta moneda, en menos de seis meses revirtió la situación en la provincia más rica de la Argentina, al inyectar circulante a un sistema económico que estaba desfalleciente por su anemia monetaria.


Esta cura milagrosa sucede porque las llamadas cuasi monedas son “MONEDAS NO BANCARIAS”; o sea que no pueden utilizarse en los sistemas instalados de succión de riqueza de los bancos ya descripto. Pero además porque estas monedas tienen una velocidad de circulación mucho mayor que las otras monedas usadas (peso y dólares), y la riqueza se crea con cada intercambio, pues los patacones cambian de mano 5 veces más rápido que los pesos, y en cada intercambio se produce nueva riqueza. 

Esta virtud de las monedas no bancarias, para aumentar la cantidad de riqueza se debe a su supuesta debilidad.


La gente ahorra las monedas fuertes, y al ahorrarlas las saca del proceso de creación de riqueza integrado por el circuito Demanda – Producción – Empleo - Ingresos – Demanda, pues el ahorro no produce riquez
a a menos que se destine a inversiones productivas del circuito mencionado; al gastar, por el contrario, el dinero ingresa en el circuito de creación de riqueza. 

Además, las empresas extranjeras tuvieron que aceptar estas monedas no bancarias o perder ventas, pero estas monedas dificultan la adquisición de insumos importados, mientras que los proveedores locales las aceptan directamente como pago, así que este dinero movilizó a la enorme capacidad ociosa generada por la recesión. Así vimos que la reactivación no se logró otorgando créditos sino instalando un sistema de dinero que se movió al contado muy velozmente. 

Este verano económico se realizó con una magra emisión de alrededor de 8.000 millones de pesos en entre todas las monedas no bancarias, lo que representa menos del 3% del PBI, pero resulta que el déficit del circulante actual supera al 70% del PBI argentino, cuando se compara nuestro nivel de emisión con el de los países prósperos. 

La restricción de la emisión monetaria, se justifica con la mentira de que la emisión genera inflación. Si esto fuera así, Gran bretaña, que emite por más del 90% de su PBI, o Japón que lo hace por 116% del suyo, tendrían una inflación galopante, y la Argentina, cuya emisión actual ronda el 10% de su PBI sería un país libre de inflación, cuando en realidad sucede todo lo contrario. 

Para que nuestra economía funcione deberíamos multiplicar al menos por cinco la cantidad de circulante actual, de manera que por cada peso que hoy circula en la calle, debería haber cinco, de esta manera el dinero dejará de ser un recurso escaso para convertirse en abundante, y en consecuencia: 

La abundancia de dinero hará bajar su precio, es decir los intereses (que hoy en Estados Unidos es del 1% anual) y los bancos perderían uno de los instrumentos de un saqueo tan desvergonzado como para cobrar más del 5% de interés mensual[3], con lo cual al cabo de un año se duplica cualquier deuda. 

La nueva emisión debería hacerse en dinero no bancariotal como son los patacones, para impedir su absorción por los bancos, y asignar los recursos monetarios a los sistemas productivos de las diferentes economías regionales, comenzando por un aumento de salarios que permita a todas las familias acceder a la canasta familiar completa.

El consumo creará la demanda y si al sistema productivo se lo abastece de dinero local barato y abundante podrá satisfacer la demanda. Aquellos sectores que aumenten los precios sin aumentar su producción deben ser castigados impositivamente y con facilidades para importar productos competitivos desde el Mercosur. El Estado debe destinar el dinero emitidos para realizar grandes obras de infraestructura y construir la enorme cantidad de viviendas faltantes que equivalen a más de 80 ciudades de 100.000 habitantes cada una. 

· Reaparecería el crédito con una tasa de interés del 2 al 3% anual, con lo cual las empresas productivas locales podrían competir exitosamente contra las multinacionales, que cada vez son más ineficientes porque destinan la mayor parte de sus recursos a imponer marcas[4] y viven de las regalías, sin tener un dispositivo productivo propio. 


Todos los economistas serios (y también los gurúes) saben que esto se soluciona así, pero no lo manifiestan porque sus ingresos provienen de los sectores bancarios y multinacionales, con lo cual podemos contar con que innumerables voces se opondrán a estas medidas destinadas a que salgamos de una crisis de más de un cuarto de siglo. 


Esas voces son las de los enemigos del Pueblo argentino, de los cómplices de que cada día mueran más de 50 niños pobres por causas evitables, hacinados en las villas miserias, que son verdaderos campos de exterminio de la población instalados por el neoliberalismo.

ver el sitio de el Gran Economista Silvio Gesell: www.systemfehler.de/es

 

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