¿Hasta dónde pueden asfixiar los mercados sin matar al paciente?

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La crisis del euro

¿Hasta dónde pueden asfixiar los mercados sin matar al paciente?

Irlanda y Portugal llegaron a un riesgo de 500 y 600 puntos antes del rescate, pero varios expertos creen que España, y sobre todo Italia, no resistirían tanto

LUIS DONCEL - Madrid - 12/07/2011

 

En un punto intermedio entre la estupefacción y la máxima alerta, los gobernantes y empresarios españoles contemplan cómo el mercado de deuda les asfixia cada vez más.

Pese a que el Tesoro tiene fondos asegurados para cubrir los próximos vencimientos -en julio tendrá que devolver 20.000 millones en bonos y letras-, la hipótesis de que la prima de riesgo siga por encima de 300 puntos básicos pone en duda la sostenibilidad de las finanzas públicas a medio plazo, encarece la financiación de las empresas y aleja la perspectiva de una recuperación económica.

"No me puedo imaginar que países como España o Italia resistan con una prima de riesgo cercana a los 400 puntos. Si llegamos ahí, estaremos en una situación al límite de Lehman Brothers", resume el catedrático Santiago Carbó.

Si la situación de España es complicada, Italia -con una deuda del 120% del PIB frente al 63,6% español- aún lo es más.

Carbó: "Si llegamos a 400 puntos, será una situación en el límite de Lehman"

El Tesoro tiene que devolver 20.000 millones en letras y bonos este mes

Europa salió en auxilio de Grecia en mayo del año pasado, cuando el riesgo asociado a la deuda helena se aproximaba a los 1.000 puntos.

Meses más tarde ocurrió lo mismo con Irlanda yPortugal, cuyas primas rondaban en el momento del rescate los 600 y los 500 básicos.

Pero España e Italia son distintas. No se trata de pequeños países periféricos que suman el 6% del PIB de la eurozona, sino de dos de los cuatro grandes.

Ni sus Gobiernos ni sus grandes empresas pueden permitirse unos costes de financiación por las nubes.

Y la experiencia de esta larga crisis del euro nos dice que cuando los inversores empujan la prima de riesgo hasta un determinado punto, de ahí no bajan más allá de unos días de mejoría momentánea.

El Gobierno trata de poner calma en medio de tanta inestabilidad. El Tesoro ha acumulado liquidez en los últimos meses y no ve problemas para hacer frente a uno de los grandes desembolsos del año.

En julio toca devolver bonos y préstamos a largo plazo por valor de 15.000 millones de euros. Lo mismo ocurre en abril y octubre, pero, como Economía siempre resalta, esos meses coinciden con los mayores ingresos del año.

Aparte de los 15.000 millones en bonos, también hay que reembolsar otros 5.000 en letras, una cantidad similar a la de cada mes del año. A lo largo de 2010, el Estado tiene unos vencimientos de deuda viva que superan los 80.000 millones de euros. La cifra de 2012 se acerca a los 90.000.

Lo paradójico del pánico que incendia los mercados es que España, por ahora, no dedica una cantidad excesiva de dinero a pagar a sus acreedores.

Los gastos relacionados con los intereses de la deuda absorben un 4,3% del PIB, por debajo de la media comunitaria y de países con un envidiable equilibrio macroeconómico, como Alemania.

El peligro es que esta cifra ha crecido mucho en muy poco tiempo. Y que jornadas como la de ayer ayudarán a que el gasto financiero se dispare hasta convertirse en una soga.

Porque lo que acontece en el mercado secundario no tiene un correlato inmediato en el coste de la deuda española. Pero sirve como referencia a las próximas emisiones de deuda que se hagan en el mercado primario.

Y ahí será cuando se vea efectivamente cuánto dinero cuesta a las arcas españolas el ataque de los mercados.

El Tesoro ya ha marcado un calendario para las próximas citas: el 21 de julio se celebrará una subasta de obligaciones a 10 años y otra de 15; y el 4 de agosto se venderán bonos a tres años. Las colocaciones serán más caras, lo que dificulta el -ya de por sí difícil- objetivo de déficit, que para este año era del 6% del PIB.

Pero el efecto del espectacular castigo que los mercados infligieron a la deuda española no se limita a las Administraciones públicas.

Para las empresas resulta cada vez más caro financiarse. Y corren el riesgo de encontrar un cerrojazo total si la marca España queda definitivamente manchada. "Incluso las compañías más solventes pueden sufrir falta de liquidez.

Es un peligro para todas: grandes y pequeñas, con buen nombre y sin él", asegura el analista de Citi José Luis Martínez. "Cualquier salida a los mercados en las condiciones actuales irá contra los márgenes financieros. Nadie podía haber previsto esto en los planes empresariales de hace unos meses", añade Carbó.

Y las más perjudicadas, las entidades financieras, son las que más corren el riesgo de cercenar la recuperación económica. Porque cuanto más caro les resulte el crédito, menos préstamos o en peores condiciones concederán a familias y empresas.

Según un estudio de Analistas Financieros Internacionales, los bancos y cajas españoles afrontan a lo largo de este año vencimientos de deuda mayorista por un importe de 97.506 millones de euros, una cifra superior a los 80.000 millones del Estado.

De ese importe, a los bancos -encabezados por el Santander (27.480 millones) y el BBVA (18.297) les corresponde algo más de 51.000 millones. Y las cajas deberán reintegrar 46.153 millones. Las que más deben son Bankia (10.580) y La Caixa (8.500).

El caso de la caja que lidera Rodrigo Rato, así como Banca Cívica, es especialmente complicado, ya que tenían prevista salir a Bolsa la próxima semana.

Pese a que es difícil cuantificar cuánto cuesta a la economía española cada repunte del riesgo, el presidente del BBVA, Francisco González, hizo una aproximación hace tan solo un mes.

"Por cada 100 puntos básicos que sube la prima de riesgo, se impide la creación de 160.000 puestos de trabajo en España y cuesta 12.400 millones en intereses anuales.

Esta cantidad permitiría financiar con creces el plan de infraestructuras, que es de 8.400 millones", dijo el banquero, que considera que la prima deberían rondar los 30 puntos. Es decir, 300 menos de la actual.

Los difusos hilos que mueven los mercados atacaron el mismo día que eligió el presidente para hacer su última remodelación de Gobierno.

Durante la rueda de prensa, José Luis Rodríguez Zapatero pidió una "respuesta europea" que aclare el futuro papel del sector privado en la reestructuración de la deuda griega para frenar la desconfianza.

ELPAIS

 

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