La democracia empieza en el sistema electoral

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La democracia empieza en el sistema electoral


11 Julio 2011, Jaime Richart

¿Quién eligió en España a los que eligieron el procedimiento de elección?  Nadie. Se eligieron ellos solos por la gracia de Dios y ellos lo decidieron y decidieron cómo habría de ser la democracia. Así em pezó todo, incluida Constitución, monarquía y ley electoral.

Y así em pieza el estúpido drama de una democracia roma, falsa y fal­seada, coronada por un  rey superfluo y por el miedo, entonces, a otra involu ción tras 40 años sin sol de una dictadura impla cable.

Pero poco a poco esta democracia ha ido poniendo al descubierto sus miserias y desenmascarando a los miserables que la cocinaron. Ahora están saliendo a relucir las lacras y los cimientos de papel so bre los que se levantó.

Al pueblo no se le dio otra opción que partici par en un par de referen dos que aprobó por miedo a una nueva sa trapía. Y luego la demo cracia, en lugar de depurarse se ha ido em porque ciendo más y más hasta acabar vendiendo los buñue los de viento que ofrece el capitalismo financiero; y degenerando más, si cabe, con la incorpo ración de un mecanismo perverso que se llaman “agencias ca lificadoras de riesgo” que pueden arruinar o enri quecer aún más a los paí ses.

Las consecuencias que han terminado en este pútrido es tado de cosas han sido movimientos populares emergentes, como el 15M.

De ahí que las preguntas y las respuestas que me ocupan son és tas:

1ª ¿por qué los organizadores auto elegidos originaria mente, así como los que les han ido suce diendo, no quieren la fór mula de la elección di­recta de los represen tantes del pueblo? Pues porque en esta democracia domi nan los pa tricios y el sistema es una abierta plutocracia.

2ª ¿cuál es el mejor método de hurtar la voluntad clara y transpa rente como el agua, a la ciuda danía en su conjunto y especialmente a la menos favorecida por la falsa fortuna? Pues el procedi miento elec tora l enrevesado sólo al alcance de los “expertos” que nos do minan y manipulan. Luego dicen que es el pueblo llano, el pueblo sencillo, quien manda...

Rubalcaba propone en su discurso de presentación como candi dato un sistema similar al alemán basado en la fórmula Sainte-La guë/Schepers. Para explicar esta manera de elegir a los represen tantes del pue blo en el gobierno central y en las autonomías (en Ale mania los länders) hay que coger, otra vez, la calculadora cientí fica. Poco más o menos que para comprender el sistema pro porcio nal aplicado en España en virtud de la LeyD’Hont.

3ª Pero ¿por qué en ambos casos más o menos proporcional el sistema de elec ción de los representantes del pueblo en el parla mento, y no un sistema de elección di recto?

Pues porque cuanto más enrevesado es el sistema, más difícil de en tender para el ciudadano co mún y más difícil es que las mino rías dominantes puedan ser sobrepasadas por las mayo rías iniciales. Es decir, para que los par tidos de izquierda, los partidos comunistas y los partidos que representan verdaderamente al pueblo tengan las meno res probabilidades de progresar...

No es que Rubalcaba sea un izquierdista peligroso. Es un izquier dista cristiano y capitalista, aunque nunca pise una iglesia y sea co medido. Un capitalista “bueno”, aunque idee mejores fórmulas para ali viar la desigualdad pero no para corregirla y menos suprimirla.

Al y fin y al cabo es como todos los que lideran Europa que se di cen responsables de los "valores cristianos"; valores que sólo exis ten ya en dosis homeopáticas y van a menos en la medida que su burla la hacen precisamente los políticos, la Iglesia y los pro pios cristianos.

Ahí, como dije, con el sistema electoral empezó la cau tela de los acomo dados democristianos en Alemania, y aquí las de los ultracris tianos en 1978, con Fraga Iribarne a la cabeza: un per so naje que abanderó y acuñó desde el comienzo la oscura democracia es pañola.

Por último, el sistema electoral que tenemos está recogido en la Constitu­ción, de manera que para modificarlo hay que cambiarla, lo cual difi culta extraordinariamente la aventura.

Todo bien premedi tado. La abstención tiene mucho que ver con el tipo de sistema electoral y la forma de gobierno. El elector ha de optar siempre entre lo malo y lo peor.

Y así es preferible no votar. Sólo votan siempre los que miran exclusivamente a su bolsillo para que sus caudales y pre ben das que den bien asegura dos. Y así se aseguran seguir siempre en la brecha a despecho de la suerte que corra la mayor parte del pueblo.

Y esto es innoble e injusto, no tiene la más mínima pizca de gran deza, y empequeñece el papel del ciudadano votante que acaba siendo una ínfima pieza al servicio de los pícaros.

Pues todo voto que no suponga elegir a quien mejor consiga el "bien común" es irrisorio y ruin. Porque en una democracia real en la que el pueblo es realmente quien gobierna, el interés de la colec tividad está por encima de cual quier in terés particu lar y gru­puscular.

Elíjase de modo directo a quienes se postulen como candidatos, bajo la mirada atenta de un auténtico Defensor del Pueblo elegido previa mente por todos, y nos aproximaremos a lo que desea todo el mundo.

Pues por más que parezca una ingenuidad, un país, una política, unos dirigentes, unos políticos y una sociedad que carezcan de grandeza de miras es por encima de todo una colectividad en manos de una banda de depredadores y ladrones. Así lo vemos…

 

Jaime Richart

es colaborador habitual de Rebelion.org y Kaosenlared.net

http://www.opiniondigital.es/articles/247-La-democracia-empieza-en-el-sistema-electoral.asp

 

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