La farsa politica y la generación estafada en tierra de nadie.

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La farsa política encubre la realidad social

LA PLAZA TRIBUNA

RAIMUNDO VIEJO VIÑAS / ACTIVISTA Y PROFESOR DE TEORÍA POLÍTICA

Tras el drama primero, sigue la farsa y con ésta, el imperio de la razón cínica.

Así se nos presenta el panorama actual; como una serie de farsas cuya función no es otra que la de fundamentar la razón cínica que informa el discurso público.

La farsa, gracias al cinismo que destila, impide que el drama que estamos viviendo se exprese como tal, condena a los sujetos de la explotación a la anomia, cercenando toda posibilidad de protesta, y agota a un tiempo la posibilidad de cambio.

Así, por ejemplo, la farsa de huelga general promovida por los grandes sindicatos impide que se pueda expresar el drama que comporta la supresión de la ayuda de 426 euros a los parados de larga duración.

La farsa del Estado de Alarma decretado contra los controladores bloquea cualquier reivindicación de derechos, como si todo el mundo tuviese una situación laboral envidiable.

La farsa de las reducciones del 5% del sueldo de los funcionarios obstruye cualquier expresión de la precariedad juvenil, femenina, migrante y de todas las formas de explotación nacidas de la externalización.

La farsa de la integración de Vivienda en Fomento apaga el drama de un hombre que se ahorca ante el inminente desalojo de su familia por parte de ADIGSA, agencia pública gestionada por… ¡ICV-EUiA! La farsa de las cifras macroeconómicas ciega ante el drama de un hombre que, al verse en la ruina, coge la escopeta y se lleva a cuatro por delante –y la farsa mediática, claro está, lo psicopatologiza a él y a su pueblo, Olot, no sea que se vean otros dramas–.

La farsa de la negociación colectiva, en fin, impide a los trabajadores buscarse otros cauces de acción y presión sobre el capital.

Pero la difusión de la farsa no se detiene en lo socioeconómico. 

La farsa de la condena a ETA, por ejemplo, permite no tener que buscar soluciones al drama vasco, a la violación sistemática de los derechos de la izquierda abertzale, a la situación de los presos comenzando por el propio Otegi. La farsa de la protesta contra la sentencia del Estatut, leída exclusivamente en la secuencia causal que ve la victoria de CiU como la salida lógica a la crisis institucional, impide tomarse en serio el derecho a decidir.

La farsa de la independencia para mañana mismo, como un Estado de Derecho, democrático y social, integrado en la UE, encubre el sectarismo independentista, la fragmentación y pérdida del voto que ha abierto las puertas a CiU.

La farsa del regreso al poder de la derecha catalanista y su resurrección –mediáticamente inducida– como el partido bisagra que blindará la gobernanza neoliberal de los próximos años –gobierne con el PSOE o el PP–, impide que se explicite el drama de un modelo territorial por cerrar, de un federalismo por construir y de una nueva estructura de la soberanía abortada antes de nacer.

La farsa de la reestructuración del Gobierno encubre hasta lo inimaginable el drama de la claudicación a los mercados de Zapatero y el conjunto de los socialistas.

La farsa, dejémoslo aquí, de la refundación de la izquierda, apenas alcanza a encubrir la inoperancia pseudohegemonista del PCE, el oportunismo medioambientalista de Equo, el sectarismo ‘trosklodita’ de Izquierda Anticapitalista y el regusto por la anomia de buena parte de la Autonomía.

Así las cosas, parece que va siendo hora de empezar a tomarse las cosas en serio y reconocer los dramas cotidianos que nos rodean; en toda su complejidad, asimetría y dificultad. De lo contrario, las serias advertencias electorales de la extrema derecha en Catalunya, la corrupción política por doquier o el populismo ideológico televisivo y neocon tal vez se conviertan en las farsas de una izquierda que volvió a tropezar en sus mismas piedras.

 

La generación estafada en tierra de nadie.

El vicepresidente del Gobierno y ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, aseguró ayer, en un nuevo alarde de mentira, hipocresía y cinismo,  que la reforma del sistema de pensiones permitirá crear empleo porque dará confianza dentro y fuera del país.

Intuyo que se refiere a la banca, a la patronal y a Angel Merkel, que son los auténticos promotores de este atropello, que nos convierte en un poco más pobres y hace que el derecho universal a una jubilación digna se transforme en un milagro.

Las centrales CC.OO y UGT, intuyo incómodas ante esta cesión, piden, por su parte,  a PP y a IU que se sumen a este engaño, llamado eufemísticamente pacto social, como si fuera posible meter a Mariano Rajoy y Cayo Lara en el mismo bando.

CC:OO y UGT saben, igual que el PSOE, que esta vez nadie les cree y si aún tienen dudas que convoquen un referéndum entre sus bases y escuchen la voz de su gente, en lugar de prestar atención única y exclusivamente a quienes quieren jodernos la vida desde cómodos despachos, con salarios millonarios y pensiones blindadas.

Os dejo dos enlaces a dos artículos escritos por Ignacio Escolar, el primero, y por Juan Carlos Escudier, el segundo.  Sólo puedo compartir sus reflexiones y felicitarles por su lucidez y su conciencia crítica.

http://www.escolar.net/MT/archives/2011/01/la-generacion-estafada.html

http://blogs.publico.es/escudier/571/nos-jubilaremos-mas-pobres/

Nos jubilaremos más pobres

por Juan Carlos Escudier

Podemos vestirlo de Prada, pero lo que el Gobierno ha conseguido en su maratón negociador sobre pensiones es que los sindicatos acepten que la edad legal de jubilación se retrase a los 67 años y que su cuantía se reduzca considerablemente.

La inmensa mayoría seguirá jubilándose como lo hace ahora pero cobrando menos, por mucho que se haya introducido la excepción para aquellos raros especímenes que puedan acreditar 38,5 años de cotización, a los que se permitirá recibir la pensión íntegra a los 65 años. A esto en pintura se le llama trampantojo.

Estamos ante un artificio, ya que en un país que tiene al 20% de su población activa en paro el reto de trabajar ininterrumpidamente desde los 26 años para alcanzar la meta de la jubilación a los 65 es sencillamente una quimera.

No lo conseguirán los menos preparados, cuyas vidas laborales suelen asemejarse a dientes de sierra, y menos aún quienes retrasan su incorporación al mercado de trabajo para completar sus estudios con doctorados o másteres, aunque computen por un máximo de dos años a efectos de cotización los períodos transcurridos como becarios.

No se ha sido sincero con la reforma. Retrasar la edad de jubilación no implica que se trabajen más años para sostener el sistema, y la prueba es que se arbitrarán otras excepciones para aquellos oficios considerados penosos.

Lo que se consigue al endurecer los requisitos para cobrar la pensión máxima o aplazar dos años el derecho a la jubilación anticipada es demorar el acceso de los trabajadores a la nómina de la Seguridad  Social y, paralelamente, recortar sus prestaciones.

Los que prolonguen su actividad hasta los 67 años o más allá serán los mismos que lo hacen ahora, fundamentalmente profesionales dedicados actividades liberales. Nadie trabajará más tiempo en un mercado laboral que expulsa por norma a los mayores de 50 años y cuya tasa de paro entre los menores de 24 años ronda el 45%.

¿Que qué han hecho los sindicatos? Pues lo que han podido, dada su increíble fuerza menguante.

Muchos de los que les criticarán por el pacto jamás secundarían sus acciones de protesta.

Las centrales se han ahorrado una huelga general a la que temían más que el Gobierno y, por lo que parece, han conseguido mantener la ultraactividad de los convenios colectivos.

Es lo que hay.

La generación estafada

Tag: Estrategias oblicuas — Ignacio Escolar @ 6:06 am | 

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Tengo 35 años y podría ser peor. Podría tener 25, ó 20, y así entrar de cabeza en esa generación estafada a la que le han cambiado el derecho a una vivienda digna y un empleo estable por la Playstation III. Nos dieron gato por liebre, hiperespacio a cambio de espacio, y por eso no me extraña que la ley Sinde enfade más a los jóvenes que el recorte de las pensiones o la reforma laboral. Hemos asumido nuestro destino, hemos aceptado nuestro lugar.

En toda Europa, de norte a sur, se repite que los jóvenes de hoy pasarán a la historia como la primera generación que vivirá peor que la de sus padres desde la II Guerra Mundial. En Europea es un drama; en España es una tragedia nacional. ¿Mileuristas? Más quisieran. El 43% de los jóvenes españoles entre 18 y 25 años en España ni trabaja ni estudia (*). Ni tiene nada ni aspira a nada. La nada de nada, la mierda al cuadrado, es el presente y el futuro para cuatro de cada diez.

Me van a perdonar que no celebre el exitoso consenso nacional pero, francamente, no tengo humor para brindar. Miro la mesa de aquellos que han pactado elevar poco a poco la jubilación a los 67 y ni uno solo de ellos, por edad, tendrá que trabajar tres años y medio más para retirarse a los 65 con toda su pensión. Pero no culpo a los sindicatos, podría haber sido mucho peor. Es preferible el acuerdo al decretazo; es bastante mejor también lo que han pactado que la propuesta inicial del Gobierno. En este país resignado y asustado, es dudoso que los sindicatos tuviesen margen para más. Pero perder por menos nunca es una victoria. Por mucho que se adorne, el pacto no deja de ser un importante recorte en la cuantía y la duración de las pensiones que pagarán los de siempre, los más débiles: esa misma generación que mañana no podrá jubilarse y hoy no puede trabajar.

El paro juvenil español es del 43,6% y ese 43,6% -más de 900.000 jóvenes- ni estudia ni trabaja. Pero eso no significa que el 43,6% de los jóvenes ni estudie ni trabaje, como digo erróneamente en este artículo, porque el porcentaje sólo se calcula sobre la población activa, no sobre toda la población. El porcentaje exacto de jóvenes que ni estudian ni trabajan era, en 2009, del 15,3% (probablemente ha crecido). Siguen siendo unas cifras altísimas, únicas en la UE, pero no tan terribles como las que yo aportaba, dando por bueno el artículo enlazado -que también se equivoca en ese dato–. Mil disculpas por el gazapo.

2 febrero, 2011 - Posted by Directorio de Noticias | ARTÍCULOS de OPINIÓNECONOMIA,EDITORIALPENSIONES, Editar

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