Las cuatro cicatrices faraónicas que surcan el mapa del despilfarro autonómico

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SESEÑA, EL AEROPUERTO DE CIUDAD REAL Y EL DE CASTELLÓN, EL AVE HASTA CUENCA…

Las cuatro cicatrices faraónicas que surcan el mapa del despilfarro autonómico

 

Las cuatro cicatrices faraónicas que surcan el mapa del despilfarro autonómico

El exterior del aeropuerto de Ciudad Real (EFE).


Ana I. Gracia
 07/08/2011  

 

Un aeropuerto en Ciudad Real que se queda sin vuelos y otro, el de Castellón, que se inaugura sin aviones; un AVE de Cuenca a Toledo para transportar nueve pasajeros al día; una macrociudad fantasma llamada Seseña en la que están censadas menos de 800 personas…

Son los restos clamorosos de una época de despilfarro autonómico que ahora se levantan sobre un páramo económico en el que se repite una y otra vez “austeridad, austeridad, austeridad”.

Cuatro megaproyectos dudosos en los que se enterraron ingentes cantidades de dinero público, que se vendieron a bombo y platillo en la época de bonanza económica, sin contar con una crisis internacional y el estallido de la burbuja inmobiliaria que provocaron que esos proyectos, y muchos otros, se quedaran en el limbo a pesar de las promesas políticas de mantenerlos vivos.

Ahora, lo que queda, es una deuda pantanosa que tardará años en aflorar.

De hecho, las autonomías no saben cómo pagar al Estado los casi 24.000 millones de euros que le deben. Hasta la versión global del New York Times se ha hecho eco del despilfarro autonómico nacional, ése que hizo que en los últimos veinte años, España construyera redes de transporte a un ritmo al que escasos países europeos se han acercado y que ahora únicamente pueden sobrevivir gracias a la subvención pública.

Ciudad Real: mega aeropuerto y tren bala

El aeropuerto de Ciudad Real, el mismo que en octubre dejará de contar con la última aerolínea que transportaba pasajeros, se vendió hace tres años como el lugar destinado a descongestionar Madrid.

Se levantó un imperio de última generación con una de las pistas más largas de toda Europa (4 kilómetros), capaz de permitir el aterrizaje de un Airbus A380, el avión comercial más grande del mundo, que hasta criticó el diario francés Le Monde.

También iba a tener un tren bala para llevar pasajeros a Madrid, pero el dinero se agotó.

Los críticos dicen ahora que estando tan lejos de la capital, la conexión ferroviaria nunca habría funcionado. Pero nadie lo dijo entonces. Al mismo tiempo, Madrid abrió la Terminal 4 para terminar precisamente con esa congestión de pasajeros que vendió Ciudad Real.

Para unas instalaciones que podrían acoger a 2,5 millones de pasajeros (y que albergó a sólo diez mil en los primeros seis meses de 2011) se invirtieron 1.100 millones de euros.

Una obra faraónica que sirvió para acoger tres vuelos semanales que se acabarán en octubre.

Para gestionarlo, hay 91 trabajadores directos más unos 200 de diversas empresas concesionarias.

Una obra que necesitó de entrada 500 millones de euros que procedieron, en gran medida, de Caja Castilla La Mancha. Ahora, en suspensión de pagos, busca comprador.   

Seseña, de 13.500 pisos a 750 habitantes

Allá por los años 2005 y 2006, cuando invertir en el ladrillo todavía era el chollo del siglo, el constructor Francisco Hernando ideó construir la urbanización más grande de España en Seseña (Toledo). T

enía pensado levantar 13.500 viviendas y multiplicar por seis la población del municipio, pero el parón urbanístico planeó sobre la macrourbanización y el sueño de Paco El Pocero terminó reclamando al Ayuntamiento los 46 millones en los que cuantificó sus pérdidas.

Antes de que pinchara la burbuja inmobiliaria, comprar un piso para vivir de él era el sueño de todo español. Pero llegó el día en el que los bancos cerraron el grifo y los clientes, potenciales compradores de El Pocero, se quedaron sin crédito.

La desconfianza de los bancos provocó que su proyecto final se convirtiera en una ciudad fantasma con 5.096 viviendas y 750 personas censadas.

Toledo-Albacete, el AVE sin pasajeros

Aunque José Luis Rodríguez Zapatero se enorgullezca de que pronto España será el país con más kilómetros de red ferroviaria de alta velocidad, ni el Madrid-Barcelona, ni Madrid-Sevilla, ni Madrid-Valencia son viajes rentables. Tampoco lo son los proyectos que están en ejecución, como el AVE hasta Galicia o el de Extremadura. Y mucho menos lo era el Toledo-Cuenta-Albacete que anularon a finales de junio.

De los 2.500 kilómetros de Alta Velocidad Ferroviaria que existen en España, Castilla-La Mancha concentra 670, por lo que cuenta con la red más extensa del AVE. También tuvo el privilegio de ser la única comunidad autónoma que conectó sus cinco capitales de provincia a la red.

A finales de junio salió a relucir el coste real del servicio cuando se hizo público que, seis meses después de su inauguración, se anulaba la única línea regional de AVE en España: Toledo-Albacete.

Un proyecto en el que el Ejecutivo invirtió 3.500 millones de euros para su construcción y que ahora sigue funcionando para otros servicios ferroviarios, pero no para el que se creó. Enrique Urkijo, director general de Renfe, confirmó que la línea de alta velocidad se cortaba porque transportar nueve pasajeros diarios suponía un coste de 18.000 euros al día. Es decir, 2.000 euros diarios por cada viajero.   

Castellón, el aeropuerto sin aviones

El aeropuerto de Castellón, inaugurado en marzo, todavía espera su primer vuelo. Carlos Fabra, presidente de la diputación de Castellón, logró inaugurar su aeropuerto sin aviones días antes de las elecciones del 22-M.

Para justificar su inversión, a la que dedicó 150 millones de euros, vendió el proyecto como un aeropuerto “para las personas”, para que todo aquel que lo desee, paseara por las pistas de aterrizaje.

Cinco meses después de la inauguración, todavía no ha despegado ni un solo avión y cada vez son menos los ciudadanos que pasean por el aeródromo.

De hecho, en toda España alcaldes y presidentes autonómicos se dieron mucha prisa por inaugurar obras en el plazo que marcó la ley electoral y poder tener la foto de promesa cumplida.

En el caso del aeropuerto de Castellón, la evidencia fue que ninguna empresa, de momento, ha manifestado interés por utilizar este aeropuerto en el que las decenas de millones de euros gastados han salido del erario público.

¿El resultado? Un aeropuerto sin futuro. Un proyecto, como otros tantos, que se sabía de antemano que estaba abocado al fracaso

FUENTE ELCOFIDENCIAL
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