Lisboa admite que su país es el más amenazado por la crisis griega

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Lisboa admite que su país es el más amenazado por la crisis griega

El falseamiento de las cuentas de la isla de Madeira hará más duro el ajuste

Economía | 03/10/2011 - 01:19h

Anxo Luxilde

ANXO LUXILDE

Santiago de Compostela

Portugal vive bajo el síndrome griego. En Lisboa casi todo remite a Atenas.

El primer ministro conservador, Pedro Passos Coelho, ha admitido que su país necesitaría un segundo rescateinternacional si Grecia entra en suspensión de pagos.

La amenaza de caer en un caos como el heleno ha sido la justificación utilizada por el Gobierno conservador luso para justificar el impuesto sobre la paga extra de Navidad aprobado este verano. Y en los medios lusos ya es un lugar común presentar a Madeira como la Grecia portuguesa, después de que se constatase el falseamiento de las cuentas del Gobierno autónomo del archipiélago.

El pasado viernes Portugal reconoció que sigue sin cumplir los objetivos de déficit público, lo que complica su plan de alejarse lo más posible de Atenas. Y el sábado, en las grandes manifestaciones del sindicato CGTP en Lisboa y Oporto contra los ajustes, decenas de miles personas clamaron contra la posibilidad de que Portugal caiga en un agujero como el griego.

Si durante su agónico último año como primer ministro, el socialista José Sócrates entonó sin éxito la letanía de que Portugal no era Grecia, ahora el lema gubernamental es que Portugal corre el riesgo de acabar como Grecia, con lo que pretende, por una parte, que la ciudadanía acepte nuevos sacrificios y, por otra, obligar al resto de la Unión Europea a proteger a su socio luso, tanto a través de la solución de la crisis helena como mediante el refuerzo de la ayuda a Lisboa.

"Si ocurriera algo muy grave en Grecia, no podemos excluir esa posibilidad", dijo hace unos días el primer ministro en un exceso de sinceridad, al ser interrogado sobre lo que hasta hace poco era un tabú, la eventualidad de que Portugal pida un segundo plan de ayuda. Pero el Gobierno luso sigue sin admitir que puede necesitar renegociar su deuda.


Las palabras de Passos Coelho suponen la confirmación de que se está alterando la secuencia de las caídas de los países de la zona euro.

Al primer rescate griego de abril de 2010 le siguió el de Irlanda en noviembre del año pasado y el de Portugal en abril del 2011. Pero ahora la economía lusa muestra un mayor riesgo que la irlandesa de sufrir el nuevo contagio heleno, como se refleja en la cotización de sus bonos soberanos.

Y el Fondo Monetario Internacional (FMI) pronostica que el producto interior bruto (PIB) griego y luso también se reducirán el próximo año, mientras el irlandés crecerá.

El Instituto de Estadística portugués informó el pasado viernes de que en el primer semestre de año el déficit público se situó en el 8,3% del PIB, muy por encima del 5,9% previsto para final de año en el acuerdo de rescate internacional suscrito con el FMI, la UE y el Banco Central Europeo (BCE).

La galopante deuda de la región de Madeira, así como otros desvíos en las cuentas públicas, han abocado al Gobierno de Lisboa a anunciar que va a aplicar nuevas medidas de austeridad, que todavía no ha detallado, en un ambiente cada vez más tenso.

Las manifestaciones del sábado en Lisboa y Oporto, las primeras contra el Gobierno de Passos Coelho, constituyen el preludio de un otoño de movilizaciones y parecen indicar un recrudecimiento de las protestas sociales contra el rescate internacional, que hasta ahora no han sido muy intensas. Y siempre con la vista puesta en Atenas.

Los objetivos de déficit de Atenas se alejan

El primer ministro griego, Giorgos Papandreu, convocó ayer una sesión extraordinaria con sus ministros para decidir la reducción del déficit público, que este año puede alcanzar el 8,5%, frente al 7,6% previsto.

El objetivo sería situarlo entre el 5,7 y el 5,9% en 2012.

En la reunión trascendió que la economía griega se contraerá un 5,5% este año y el 2% el que viene, lo que echa por tierra las proyecciones realizadas en las negociaciones para su rescate en julio, en que se predijo que el país podía volver al crecimiento en 2012.

Una recesión más profunda de lo esperado hace más difícil a Atenas recaudar los ingresos necesarios para cubrir sus déficits, con lo que las medidas de austeridad deberán endurecerse.

Asimismo, el Consejo de Ministros extraordinario aprobó el despido de 30.000 trabajadores del sector público, según fuentes gubernamentales.

Estos despidos son parte de los recortes para cumplir las condiciones impuestas por la troika –Fondo Monetario Internacional, Banco Central Europeo y Comisión Europea– a cambio del segundo rescate financiero pactado en julio.

La reunión se produjo tras una semana de negociaciones entre las autoridades griegas y los inspectores de la troika, de cuyo informe dependerá que los socios de la zona del euro decidan el 13 de octubre si le dan a Grecia un tramo de ayuda de 8.000 millones de euros.

Mientras, el 67,3% de los griegos cree inevitable una quiebra del país, según un sondeo publicado por el dominical To Vima en Atenas, aunque un 70% quiere que, de ser así, el país siga en la zona euro.

La mayoría, un 58,9%, aboga por los despidos en el sector público.

 

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