México: Tierra narca o Marca de sangre

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México: Tierra narca o Marca de sangre
Millones de notas, reportajes y artículos periodísticos se han publicado sobre la narcoviolencia que ha tomado como rehén a gran parte del territorio nacional y a sus ciudadanos
Héctor Cortés Martínez | Alainet | 11-12-2010 a las 20:19 | 241 lecturas
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- La guerra contra el crimen organizado demuestra que nuestra realidad puede superar cualquier ficción: Héctor de Mauleón.
 
-El narcotráfico aumentó su presencia en Edomex, mientras Peña Nieto gasta millones para mostrar otra realidad: Francisco Cruz Jiménez
 
Millones de notas, reportajes y artículos periodísticos se han publicado sobre la narcoviolencia que ha tomado como rehén a gran parte del territorio nacional y a sus ciudadanos, sin embargo, para entender este fenómeno social que ha permeado distintas esferas de la sociedad, la política y el aparato de impartición de justicia del país, es necesario observar los hilos que corren debajo de la historia del crimen organizado, cuya capacidad de corromper autoridades y funcionarios, crece desmesuradamente como su ley del terror al amparo de la impunidad.
 
Héctor de Mauleón es un experimentado periodista que en  Marca de sangre  (Editorial Planeta, Temas de hoy, 2010, 180 páginas) nos presenta una exhaustiva y puntual investigación sobre lo que han significado los 25 recientes años del crimen organizado en nuestro país y, mediante increíbles crónicas detalladas, nos da cuenta, por ejemplo, de la fascinante vida de Joaquín El chapo Guzmán Loera y Arturo Beltrán Leyva, personajes que, a su vez, abren una interesante galería de sicarios, funcionarios de gobierno, militares y policías que sirven a “dos amos”, además de una geografía del narcotráfico que derriba fronteras y arrasa territorios.
 
El 21 de enero de 2008 más de 300 efectivos de fuerzas especiales del Ejército Mexicano, tomaron posiciones en una residencia de la colonia Burócratas, de Culiacán, Sinaloa, y detuvieron a Alfredo Beltrán Leyva, uno de los cabecillas del cártel de Sinaloa, dirigido por Guzmán Loera. La noticia fue presentada como el golpe más importante realizado por el gobierno de Felipe Calderón, sin embargo, los hechos violentos subsecuentes, demostraron que el arresto del menor de los hermanos Beltrán Leyva fue producto de los datos proporcionados por un informante y la traición del mismo Chapo Guzmán.
 
Asimismo, el autor, relata que Héctor y Arturo Beltrán Leyva se entrevistaron con el jefe del cártel de Sinaloa para solicitar su apoyo para rescatar al hermano menor de éstos, y les respondiera “que no había condiciones”. A partir de este momento se desata el rompimiento de la alianza de sangre con el jefe de la organización delictiva, de quien se sospecha negoció con las autoridades la liberación de uno de sus hijos, Archivaldo Guzmán, preso en el penal del Altiplano en 2005.
 
Con el mismo estilo, las crónicas de Héctor de Mauleón narran cómo el cártel de Sinaloa dirigido por El chapo Guzmán (prófugo de la cárcel de Puente Grande en 2001) e Ismael El mayo Zambada, inician una cruenta lucha contra otros cárteles de la droga, entre ellos, del Golfo, Juárez y La familia michoacana, para lo cual pretenden conformar una gran alianza de líderes de organizaciones, la llamada Federación y contratan lo mismo agentes judiciales, exmilitares y criminales de amplia carrera delictiva, sin embargo no prosperan en su propósito.
 
En su libro, se dan cita diversos personajes y anécdotas, entre ellos, Édgar Valdez Villarreal La barbie, encarcelado recientemente; la contratación de grupos de sicarios altamente entrenados como Los zetas y Los pelones, entre otros; la entrega de altas sumas de dinero a funcionarios militares y policiacos de distintas corporaciones federales, estatales y municipales a cambio de protección para la distribución de droga en las distintas plazas o territorios; como también los antecedentes de los actuales jefes de los cárteles y su tren de vida.
 
Por su parte Francisco Cruz Jiménez, en  Tierra narca  (Editorial Planeta, Temas de hoy, 2010, 302 páginas)  afirma que si bien es cierto, el Estado de México es la economía más poderosa del país, a partir del año 2005, las bandas del narcotráfico y secuestro han aumentado su presencia en la entidad y la han convertido en un paraíso para el delito, claro, al amparo de las autoridades.
 
En un análisis detallado de decenas de casos y el contacto con testigos protegidos, al también autor de  El cártel de Juárez; Negocios de familia.  Biografía no autorizada de Enrique Peña Nieto y el Grupo Atlacomulco, señala el grado de impunidad que reina en numerosos municipios del estado de México, como son Coacalco, Ecatepec, Tultitlán, Luvianos, Huixquilucan, Atizapán, Naucalpan, Ixtapan de la Sal y Metepec, entre otros, donde los cárteles del Golfo, Los zetas, Sinaloa y La familia, se disputan los territorios imponiendo su ley y derecho de paso.
 
Para el autor, la importancia que tiene el estado de México no sólo radica en que sea la entidad “más rica del país” cuyo presupuesto sexenal se aproxima al billón de pesos, sino porque su situación geográfica y colindancia con Michoacán, Morelos y Guerrero, ofrecen excelentes rutas para el trasiego de droga, la siembra de ésta y la instalación de laboratorios para procesarla.
 
Asimismo, el crimen organizado en este territorio mexiquense ha afectado la vida de los pobladores, pues de acuerdo a Cruz Jiménez, en algunos municipios las bandas de criminales imponen su toque de queda cuando así lo deciden y nadie debe circular mientras que las caravanas de grandes capos o cargamentos transitan por calles, brechas, terracerías, caminos, senderos de pueblos, rancherías o zonas residenciales.
 
En la página 39 del libro, subraya que La familia controla por lo menos 25 municipios del estado de México, entre ellos, Toluca, Lerma, Santiago Tianguistenco, Zinacantepec, Calpúlhuac, San Mateo Atenco, Xonacatlán, Tenango del Valle, Tenancingo y Almoloya de Juárez, para lo cual libra una gran pelea con otras bandas criminales.
 
Mientras que el cartel del El chapo Guzmán (página 41) se ha expandido al norponiente en municipios como Naucalpan, Huixquilucan, Tlalnepantla, Ecatepec, Ocoyoacac, al mismo tiempo que domina ayuntamientos pobres del estado de Guerrero, donde se produce marihuana y amapola.
 
Al igual que en otras entidades federativas, el estado de México ha quedado atrapado en una confrontación de estas grandes organizaciones criminales, ante la casi nula capacidad policiaca estatal para enfrentarlos, sumado a la protección de funcionarios, políticos y autoridades policiacas.
 
Asimismo, Francisco Cruz relata que los ajustes de cuentas, levantones, torturas, secuestros, casas de seguridad y la violencia cada vez más inhumana tienen lugar a diario en municipios como Coacalco de Berriozabal, pues a partir del año 2006, cuando David Sánchez Isidoro ganó la elección municipal, la narcoviolencia empeoró, incluso, multiplicándose las llamadas narcotienditas.
 
Afirma que el narcotráfico es el eje de la violencia en el estado de México “y da la impresión de que los capos tienen motivos para sentirse seguros, pues son los dueños de la fuerza y la intimidación. Sus peores enemigos son, en la mayoría de las ocasiones, ellos mismos. La dinámica de la delincuencia organizada cambió en los gobiernos estatales de Emilio Chuayffet Chemor y César Camacho Quiroz, luego despegó en el sexenio de Arturo Montiel Rojas y se consolidó con Peña Nieto. Ninguno encontró la fórmula para hacer frente a grupos del crimen, capaces de repartir dinero en todos los niveles de gobierno y de armarse mejor que los policías de cualquier municipio”.
 
El autor cita que, de acuerdo a un conteo realizado por algunos diarios estatales, a partir de que Enrique Peña Nieto tomó posesión, el 16 de septiembre de 2005 y hasta el 31 de diciembre de 2009, se contabilizaron “al menos mil asesinatos ligados al crimen organizado” y el panorama es poco alentador en la entidad.
 
Finalmente, expone que la imagen del actual gobernador de la entidad y sobrino de Arturo Montiel y Alfredo del Mazo, es muy publicitada no sólo por estar catalogado como el más firme aspirante a la candidatura presidencial para el 2012, ni por su reciente boda con la actriz Angélica Rivera, sino porque ha destinado una abultada parte del presupuesto del gobierno mexiquense en diversos medios impresos y electrónicos, para que la situación de violencia “pase inadvertida”.
 
Fuente: Forum en línea

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