TRAS LOS PASOS DE LA TIERRA DEL HIELO

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TRAS LOS PASOS DE LA TIERRA DEL HIELO

TRAS LOS PASOS DE LA TIERRA DEL HIELO

Éste es el juego: España debe unos 4 PIBs a sus acreedores extranjeros.
Uno, lo deben directamente particulares y empresas.
Otro, lo debe el Estado.
Y dos, los deben los bancos.
Todo el teatro partitocrático de peleas y denuncias entre socialistas y populares, que veis cada día en los medios, sirve para ocultar tras el humo de los petardos falleros el plan que tienen ya establecido, que es que cada
español con trabajo (unos 18 millones de personas) devuelva 225.000 euros de vellón, de una manera o de otra(1).
Como “nuestros” acreedores no quieren esperar, pretenden que empecemos a pagar cuanto antes. En un máximo de 15 años. ¡Ah! Y como hacen falta muchos intermediarios para la cesiones de crédito de unos a otros, y el riesgo-país de España es la leche ya, pretenden que les devolvamos su dinero con un interés alto, del orden del 10%, más que probablemente.
Eso significa que cada español con trabajo deberá apoquinar cada año unos 28.000 euros(2), desde 2011 hasta 2026. No es broma.
La deuda, nos dicen, habrá que redimirla de un modo o de otro, que para eso “hemos vivido todos por encima de nuestras posibilidades esta última década”(3). La baja del monto total por apropiaciones de bienes públicos, como edificios, aeropuertos y autopistas, no hará bajar demasiado la deuda, porque se tratará de estafas organizadas para adjudicar chollos a los amigos.
Así son las cosas, si queremos que el BCE y el FMI nos ayuden a “salir de la crisis” que ellos mismos nos han fabricado, prestando sin ton ni son a la banda de chorizos que nos gobiernan, bien directamente, desde nuestros multi-parlamentos, del senado y de todos los concejos municipales; o indirectamente, desde los consejos de administración de los grandes bancos españoles, de las grandes empresas nacionales y multinacionales, y de las altas instituciones financieras del Sanedrín.

 

Ahora bien. Preguntémonos por qué tenemos que pagar los españoles esa barbaridad.

La respuesta es clara: porque la banca ha gestionado mal nuestros depósitos, que son los ahorros de todos; porque ha pedido prestado a los ahorradores extranjeros para seguir metiendo dinero en el negocio del ladrillo sin control; y porque la casta política de salteadores de caminos con corbata y terno de Armani que nos desgobierna ha malversado fondos en gastos irresponsables y en corrupciones hasta dejarnos arruinados a todos los españoles para siempre jamás.

 

Bien, ahora viene lo gordo del asunto, lo que os va a dejar de piedra: y es que no pasa nada, amigos.

La respuesta al problema que tiene la pobre España, con todos sus españoles dentro, es clara: hay que preguntar sobre el asunto de ese gasto extraordinario, que tanto va a joder las economías familiares, al propio pueblo español. Por lo tanto, debe organizarse un referéndum que pregunte lo siguiente:

 

“¿Está usted dispuesto a devolver la deuda externa española de los bancos, de las grandes empresas y del Estado, pagando en los próximos 15 años 28.000 euros anuales de media, para que nada cambie?”

Avanzo el resultado: Un 93% de los llamados a las urnas contestará con un rotundo NO, tenga ello las consecuencias que tenga; o sea, aunque la Merkel diga que los españoles somos unos informales.
Y dirán no porque les iba a resultar imposible devolver ese pastón y porque es injusto (es decir, ajeno a Derecho).
Los síes en las urnas llevarán los nombres y apellidos de los políticos en ejercicio, de los grandes empresarios y de los banqueros.
Tras ese no en las urnas, la solución obvia, inmediata y urgente es:
“Son los políticos malversadores, corruptos, y los banqueros malhechores los responsables de la existencia de esa deuda, pues ellos mismos la han contraído delictivamente. Por tanto, por sentencia judicial, deben satisfacerla ellos embargándoseles todos sus bienes, sus propiedades, sus cuentas en paraísos fiscales; y pagando con la cárcel sus delitos”.
Así que se procederá a detenerlos a todos —u ordenar su busca y captura por la Interpol, en caso de fuga— y a encarcelarlos preventivamente, sin fianza, a la espera de juicio por delitos económicos y por alta traición a España, empezando por el Rey, siguiendo por Botín y acabando con el último alcalde y concejal de urbanismo del más pequeño de los ayuntamientos.
Difícil tarea va a ser, porque tras el referéndum saldrán todos a escape por las fronteras españolas, después de transferir el dinero que puedan a algún paraíso fiscal.
Por supuesto, ello significa que el FMI no nos ayudará ni con un solo euro más y que el BCE nos expulsará del “exclusivo club” de la moneda única.
Pero eso a todos nos la traerá al fresco, dada la alternativa, que es la de esclavizarnos para siempre.

 

Inmediatamente después del referéndum y de las detenciones masivas, los españoles —comprendiendo que la causa de sus desgracias son de los excesos que consiente el sistema político de poder único de los partidos sometidos a la banca y a la corrupción que contempla nuestra elástica Constitución de 1978— iniciarán un proceso constituyente en el que no se consentirá la participación de ningún político en ejercicio o con carné de ningún partido político.

Por ejemplo, sorteando las plazas de vocales constituyentes —unos 50 miembros— entre todos los voluntarios que se presenten libremente a tal efecto, avalados por sus currículos sociales y profesionales intachables, y por un cierto número de firmas. Antes, claro, nuestro Parlamento Provisional:

 

—suspenderá todas las leyes aberrantes que protegen sólo los intereses oligocráticos, como la Hipotecaria, de modo que la dación del inmueble hipotecado cancele la deuda impagada completamente; o la ley que protege los grandes patrimonios mediante las SICAV;

—y nacionalizará la banca entera (incluyendo las cajas de ahorros usurpadas por los partidos a sus legítimos dueños, que son los impositores), pues su caída en Bolsa será espectacular. ¿Imagináis el valor del Banco de Santander, con  el consorte Marqués de O’Shea, don Emilio, entre rejas o en paradero desconocido?

¿Quién me llamará ahora mismo soñador por lo que sugiero y exijo? ¿Quién dirá que pido imposibles? El que lo haga no será más que un canalla o, como poco, un desinformado.

Porque esto que os cuento, aunque nunca lo mencionen los obedientes medios informativos españoles, ya ha sucedido, palabra por palabra, en un país no del norte de África o del Próximo Oriente, sino bien occidental.
Se llama Islandia, pésima traducción al español de su verdadero nombre, Íssland, o Tierra de Hielo.

 

MESS

NOTAS:  (1) En rigor, sólo la cuarta parte es Deuda del Estado. Ésa no hay quien nos la quite, 55.000 euros por barba trabajadora, con una cuota de 7.000 euros/año durante 15 años. Pero la verdad es que, tras nacionalizar la banca (como se verá luego), también deberemos apoquinar con la deuda de ésta, así como con la de las empresas públicas o semipúblicas. En definitiva: lo que decimos.

(2) Aunque el tipo fuera sólo del 3%, cosa que no se cree nadie de los usureros que dominan el mundo, la cuota anual sería de 18.250 euros. Impagable, ¿eh?

(3) Los que han vivido muy por encima de sus posibilidades son los dos que se arrullan en la foto y el resto de los miembros de su piara.

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