Unas 2.000 personas recorren toda Lleida en protesta por los desalojos
Unas 2.000 personas han participado hoy en una gran marcha pacífica en la ciudad de Lleida en contra de los desalojos que los Mossos d'Esquadra y la Guardia Urbana han llevado a cabo esta mañana en las acampadas del movimiento 15-M en Barcelona y la capital leridana.
Los manifestantes han partido poco después de las 19.30 horas de la plaza Ricard Viñes, donde la policía ha desmantelado el campamento, y aunque su idea inicial era dirigirse hasta la plaza de la Paeria, al final han variado por completo el recorrido y han dado prácticamente la vuelta en círculo a toda la ciudad.
La protesta, decidida esta misma tarde en asamblea, ha arrancado con unas mil personas, aunque poco a poco se han ido sumando a ella muchas más, hasta el punto que en su tramo final ha congregado a unos 2.000 ciudadanos.
La marcha, que ha durado unas dos horas y media, ha transcurrido sin incidentes, aunque ha obligado a la Guardia Urbana a paralizar momentáneamente el tráfico de buena parte de la ciudad, ya que los manifestantes han pasado por las principales vías de Lleida, como las avenidas de Balmes y Catalunya, la rambla Ferran, la calle Príncep de Viana o el paseo de Ronda.
La protesta, muy sonora, ha recibido también el apoyo de decenas de vecinos que desde sus balcones o a pie de calle han aplaudido a los manifestantes a su paso, así como de los conductores que se han visto afectados por los cortes de las calles pero que, lejos de airarse, han hecho sonar el claxon a favor de la manifestación.
Los participantes no han dejado de corear en todo el trayecto consignas como "Menos policía y más educación", "Libertad de expresión" y "No tenemos miedo", pero los principales blancos de sus críticas han sido el conseller de Interior, Felip Puig, y el alcalde de Lleida, Àngel Ros, a quienes han exigido su dimisión.
Una pancarta con el lema "El capitalismo se impone a golpes de porra" ha encabezado la marcha, en la que también han podido verse panfletos en los que podía leerse "Seguimos aquí", "Àngel Ros agresor" o fotografías del desalojo con fuerza que se ha llevado a cabo esta mañana en las acampadas de "indignados" en Lleida y Barcelona.
Durante el recorrido, los manifestantes se han detenido brevemente, protagonizando una sentada, a las puertas de la delegación de la Generalitat en Lleida, de la Paeria y de la Subdelegación del Gobierno, pero los mayores momentos de tensión se han vivido cuando han llegado a la comisaría de los Mossos d'Esquadra.
Cuando la mayor parte de los manifestantes se alejaba del complejo policial, en el que han colocado velas y pancartas de protesta por la actuación de esta mañana, un grupo de jóvenes ha aporreado los vidrios de la comisaría y ha descolgado la bandera española que ondeaba a la entrada de las instalaciones.
Los agentes, que hasta entonces han permanecido en el interior de la comisaría, han salido al exterior y han formado un amplio cordón policial para impedir que se aproximaran los jóvenes, que finalmente se han alejado del lugar entre insultos a los mossos.
Tras varios kilómetros de recorrido, la manifestación ha concluido donde ha empezado, en la plaza Ricard Viñes, donde los participantes deciden a estas horas en asamblea si vuelven a acampar.
