'Democracia Real Ya' se ha erigido en mero aglutinador del descontento político y social de nuestro país. Pero, tras el 15-M, ¿qué toca?
'Democracia Real Ya' no es una agrupación en el sentidoestricto del término. No está formada por afiliados individuales. Ni siquiera tiene sedes establecidas por España o un programa de acción claro extendido en el tiempo. Es, simplemente, un ágora de encuentro en el que ciudadanos individuales y asociaciones de corte heterogéneo conviven apoyados por la Red unidos por la consecución de un objetivo común: un cambio real en el modelo económico y social español.
Entre los grupos adheridos a este espacio, que consiguió movilizar a miles de personas en todo el país, se encuentran movimientos bien conocidos como Ecologistas en Acción o Attac, pero también una multitud de blogueros e incluso seguidores de grupos de Facebook.
Esto significa que asociaciones con una larga historia combativa han logrado unirse gracias a Democracia Real Ya a individuos atomizados por una situación sociológica en la que afiliarse a partidos, sindicatos o asociaciones dejó hace tiempo de ser algo habitual.
Pero eso no significa que la ciudadanía no comparta ideas con grupos como Attac, o que sea incapaz de desear otra realidad que, gracias a la movilización propiciada por Democracia Real Ya, se extendió por la Red como la pólvora y favoreció el que, sin apoyo de ningún lobby de importancia, los ciudadanos se hayan echado en masa a la calle para pedir un cambio.
Cambio que hasta la fecha se ha especificado mediante un manifiesto apoyado por todos los adheridos a Democracia Real Ya. En él se destaca que el movimiento es "apolítico" y articulado a través de las redes sociales, surgiendo de un grupo "informal" llamado Plataforma de Coordinación de Grupos pro-movilización ciudadana.
De ahí surge el manifiesto que recuerda que "somos personas normales y corrientes. Somos como tú: gente que se levanta por las mañanas para estudiar, para trabajar o para buscar trabajo, gente que tiene familia y amigos. Gente que trabaja duro todos los días para vivir y dar un futuro mejor a los que nos rodean".
Ideológicamente sus miembros sólo tiene una cosa en común: la lucha contra el sistema actual. "Unos nos consideramos más progresistas, otros más conservadores. Unos creyentes, otros no. Unos tenemos ideologías bien definidas, otros nos consideramos apolíticos... Pero todos estamos preocupados e indignados por el panorama político, económico y social que vemos a nuestro alrededor".
Por tanto cabe concluir que Democracia Real Ya se ha erigido en una especie de coordinador, de líder sin nombre propio, para aglutinar pensamientos similares e individuos que desean el cambio. Sin violencia de por medio.
Pero, ¿puede triunfar un movimiento de este tipo en el tiempo? ¿Es posible que, contrariamente a lo que se nos ha hecho creer hasta la fecha, una agrupación sin una cabeza visible, un mero aglutinador de ideas, produzca un cambio real?
Por el momento la ola surgida el 15M no ha barrido lo que combate, pero ha conseguido un objetivo fundamental: llamar la atención sobre un importante descontento en el seno de una ciudadanía que no se siente partícipe de su destino. El siguiente objetivo de Democracia Real Ya debe ser no quedarse en una mera anécdota, como parace que ocurrió con el movimiento antiglobalización, y seguir creciendo hasta obtener resultados destacables.
Esta semana electoral será decisiva para un movimiento que acaba de nacer y promete seguir dando guerra.