Estalla la 'revolución Ni-Ni': Ni se conforman, ni ceden
20/05/2011 01:48
Tres mil personas se reúnen en la plaza de Catalunya para reclamar una "democracia real"
Estalla la 'revolución Ni-Ni': Ni se conforman, ni ceden
(Barcelona / Plaza Catalunya) Jordi Molina
El reloj marca las las nueve en punto. Esordecedora cacerolada en una plaza Catalunya que desborda todas las previsiones. Las pesimistas y las optimistas. La indignación de los centenares de personas que se han reunido en el corazón de la ciudad late cada noche con más fuerza y la movilización ya no se puede atribuir a "un grupo radical". Familias con sus hijos, personas mayores y mucha gente joven configura un colectivo heterogéneo pero, de momento, compacto. La empatía social crece mientras la Junta Electoral se plantea si prohibir, o no, las concentraciones. Digan lo que digan los magistrados, la decisión está tomada en asamblea: Persistirán. "Sólo faltaría que tras la crisis que han generado nos vetaran el derecho a quejarnos", nos comenta uno de los cerca de tres mil jóvenes que hay en la plaza. Y es que los dardos que se lanzan desde el pasado domingo, cuando las primeras voces críticas se levantaron en Barcelona, tienen una diana clara: bancos y políticos. "Los parados se mueven" y los nini; ni se conforman ni piensan ceder ni un palmo en su lucha.
El campamento de Plaza Catalunya
La plaza se ha dividido en espacios y se vertebra en comisiones. Fisioterapeutas y médicos configuran la de Sanidad. Otros voluntarios se encargan del área de Cocina. Los que van más apurados son los encargados de la Comisión de Infraestructuras. "Necesitamos módems USB, sino no podemos salir en Internet". En las entradas externas, hay mapas que indican la composición de una plaza con aspecto de campamento. La zona más abultada es la bautizada como plaza Tahrir, y es que las revueltas árabes tienen su eco en el centro de Barcelona. Allá, jóvenes y no tan jóvenes explican con un megáfono qué hacen y, sobre todo, cuál será el rumbo una vez superado el 22M, día de las elecciones. "Tenemos que constituir un movimiento que subsista las elecciones", se comenta entre gritos de "no los votes"
Decepción por la repercusión
Mientras los medios internacionales señalan España por el "coraje" de los manifestantes -ha sido portada en el Washington Post-, algunos medios del Estado siguen en fuera de juego. Sobre todo los altavoces de los sectores más conservadores que, a estas alturas, siguen creyendo que tras de las movilizaciones hay alguna organización política o sindical. Los más iluminados han insinuado, incluso, que ETA era el artífice de todo. "No pedimos el voto por nadie ni entramos en consideraciones partidistas, queremos un cambio social y político global", nos cuenta una activista que duda con sus compañeras si pasar, o no, la noche al raso. Tal y cómo explican los jóvenes acampados en su portal informativo, los principales focos mediáticos no están trasladando el sentido esencial de la protesta: "Queremos aclarar que los medios denominados "alternativos" traen desde el inicio cubriendo muy bien el Acampadabcn. Si los medios mayoritarios no sabéis como hacerlo, los podéis tomar como referencia".
El campamento de Plaza Catalunya
La plaza se ha dividido en espacios y se vertebra en comisiones. Fisioterapeutas y médicos configuran la de Sanidad. Otros voluntarios se encargan del área de Cocina. Los que van más apurados son los encargados de la Comisión de Infraestructuras. "Necesitamos módems USB, sino no podemos salir en Internet". En las entradas externas, hay mapas que indican la composición de una plaza con aspecto de campamento. La zona más abultada es la bautizada como plaza Tahrir, y es que las revueltas árabes tienen su eco en el centro de Barcelona. Allá, jóvenes y no tan jóvenes explican con un megáfono qué hacen y, sobre todo, cuál será el rumbo una vez superado el 22M, día de las elecciones. "Tenemos que constituir un movimiento que subsista las elecciones", se comenta entre gritos de "no los votes"
Decepción por la repercusión
Mientras los medios internacionales señalan España por el "coraje" de los manifestantes -ha sido portada en el Washington Post-, algunos medios del Estado siguen en fuera de juego. Sobre todo los altavoces de los sectores más conservadores que, a estas alturas, siguen creyendo que tras de las movilizaciones hay alguna organización política o sindical. Los más iluminados han insinuado, incluso, que ETA era el artífice de todo. "No pedimos el voto por nadie ni entramos en consideraciones partidistas, queremos un cambio social y político global", nos cuenta una activista que duda con sus compañeras si pasar, o no, la noche al raso. Tal y cómo explican los jóvenes acampados en su portal informativo, los principales focos mediáticos no están trasladando el sentido esencial de la protesta: "Queremos aclarar que los medios denominados "alternativos" traen desde el inicio cubriendo muy bien el Acampadabcn. Si los medios mayoritarios no sabéis como hacerlo, los podéis tomar como referencia".
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