Europa exige a España más control sobre las autonomías
Europa exige a España más control sobre las autonomías
ELISEO OLIVERAS / BRUSELAS
ROSA MARÍA SÁNCHEZ / MADRID
En plena rebelión de algunos gobiernos autonómicos, como el de Catalunya, frente al objetivo de reducción del déficit público y ahora que el PP amenaza con sacar a la luz unas cuentas regionales que dice que nada tendrán que ver con las cifras oficiales, la Comisión Europea (CE) ha situado el gasto de las comunidades en el centro de sus preocupaciones sobre la economía española.
La CE tiene previsto recomendar hoy al Gobierno español que refuerce el control sobre el gasto y el déficit de las comunidades autónomas y las principales corporaciones locales para asegurarse de que no socaven los esfuerzos de la Administración central para reducir el déficit público al 6% del producto interior bruto (PIB) este año y al 3% en el 2013.
Esta es una de las recomendaciones que figurarán en la evaluación que presentará hoy el Ejecutivo comunitario sobre los programas de estabilidad y reformas presentados por España en abril, según indicaron fuentes comunitarias. La CE publicará hoy su evaluación sobre los planes de los 27 estados miembros.
HERRAMIENTAS INEFICACES / En Europa hay dudas sobre la capacidad del Gobierno central de imponer disciplina a las comunidades díscolas. Su única herramienta es la no autorización de nuevas emisiones de deuda con las que financiar su déficit. Pero esta amenaza no parece hacer mella en el caso de Catalunya –cuyo Govern ha desafiado al central con un proyecto de presupuestos para el 2011 que duplica el objetivo al que se comprometió Catalunya en junio pasado– y podría pasar lo mismo en otras autonomías. La agencia de calificación Moody’s opinaba ayer mismo que la prohibición de nuevo endeudamiento puede que solo sirva para que aumente el número de facturas impagadas a los proveedores en comunidades como Catalunya.
El presidente de la Generalitat, Artur Mas, de viaje oficial a Bruselas, pidió ayer a Moody’s que no cree «alarmas innecesarias» sobre Catalunya porque la comunidad va a cumplir sus objetivos de reducción del déficit en «dos o tres años», algo que se podría hacer prácticamente en el 2011 «si el Gobierno central nos pagara las deudas que tiene contrarídas con nosotros», según dijo.
Mas se reunió con el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, y con el vicepresidente de la Comisión, Joaquín Almunia, a los que trató de «tranquilizar» sobre los compromisos de recorte del déficit de Catalunya.
La inquietud de la Comisión Europea sobre el déficit de las comunidades autónomas es manifiesta. El comisario de Asuntos Económicos y Monetarios, Olli Rehn, ya destacó en mayo que los «desbordamientos» en el gasto y el déficit público de las comunidades durante el 2010 habían socavado el «sobreesfuerzo» realizado por el Gobierno en la reducción del déficit español.
En el 2010, el Estado bajó su déficit desde el 9,4% del PIB del 2009 al 5,66%, un punto más allá del objetivo marcado del 6,7%. Gracias a eso, se pudo compensar la desviación de las autonomías (nueve de las 17 comunidades superaron el techo de déficit previsto del 2,4% del PIB) y de la Seguridad Social. Hay quien teme que en el 2011 se repita la historia.
REFORMA LABORAL / En parte por esto, y en parte también porque los ingresos del Estado no han ido muy bien en el primer cuatrimestre –como denuncia el líder del PP, Mariano Rajoy–, las recomendaciones de la CE para España en el 2011 incluirán también que el Gobierno esté preparado para adoptar medidas adicionales de ajuste por si el crecimiento de la economía no avanza al ritmo previsto y no se logra el objetivo de recorte del déficit.
El informe recomendará a España una mayor flexibilización del mercado laboral, promueva la creación del empleo y mejore la competitividad de la economía. El Gobierno aprobará el viernes la reforma de la negociación colectiva.
JOSÉ LUIS
MARTÍNEZ
El último Plan de Estabilidad presentado por el Gobierno sitúa el déficit público para este año en un 6% del PIB, con un notable descenso si lo comparamos con el 9,2% reportado en el 2010. El ajuste es más brutal si consideramos que el objetivo es situar el déficit primario –el que no tiene en cuenta el pago de intereses de la deuda– en un 3,8% del PIB, frente a 7,3% reportado un año atrás.
El grueso del ajuste del déficit (3,2 puntos para el total) corresponde al Estado (2,7 puntos). Pero se parte de un deterioro adicional de 0,2 puntos en los ayuntamientos, un ajuste marginal a la baja del déficit (3,3% del PIB) para las comunidades autónomas y un superávit de 0,4% del PIB en las cuentas de la Seguridad Social.
Con datos de los primeros cuatro meses, el déficit del Estado habría descendido más de un 50% frente a los niveles del año pasado. Una cifra equivalente al 0,22% del PIB. Un dato coherente con el objetivo fijado para el conjunto del ejercicio.
De forma simultánea, con datos en este caso del primer trimestre, el déficit de las comunidades alcanzaría el 0,46% del PIB. Partiendo de que son datos presupuestarios, por tanto no coincidentes con los datos de la contabilidad nacional, son el reflejo de importantes desviaciones entre las autonomías. Más de la mitad de ellas, acorde con los objetivos. El resto, con importantes desviaciones.
Estos datos unidos al cambio de gobierno en algunas comunidades ha alimentado la incertidumbre en el mercado sobre el potencial incumplimiento de los objetivos de déficit para este año. Debemos considerar, por otro lado, que las comunidades autónomas deberán devolver al Estado por segundo año consecutivo los ingresos por exceso recibidos en el 2009.
El saldo neto de transferencias será por tanto negativo, lo que aumenta la presión sobre las cuentas públicas territoriales. Solo unos datos para ponernos en situación: las comunidades autónomas gestionan el 60% del consumo público (sanidad y educación, especialmente) y más del 36% de la inversión pública.
Hablemos o no de desviaciones significativas, que en mi opinión en términos del PIB no lo son, lo cierto es que lo que teme realmente el mercado es la falta de control del gasto público. Y su atención no se centra especialmente en este año: el ajuste fiscal en el 2012 podría ser igual de intenso en términos relativos, equivalentes a 2 puntos en el déficit primario total. La recuperación económica podría hacerlo más fácil. Pero mucho me temo que seguiremos hablando de un ejercicio aún titubeante con respecto al crecimiento de la economía española.
Puede parecer redundante pedir un acuerdo fiscal entre el Gobierno central y los de las comunidades autónomas, también ayuntamientos, para cumplir con los objetivos propuestos de déficit. Y lo es mucho más por el compromiso alcanzado con los mercados. Lograr la credibilidad y confianza desde los mercados no es una tarea fácil; perderla, lamentablemente, sí lo es. Pagar primas de riesgo por la deuda por encima de dos puntos en el largo plazo frente al tipo de interés del bono alemán puede condicionar el ajuste de las cuentas públicas. Pero, además, supone un impedimento claro para el crecimiento y la inversión en términos de precio y disponibilidad de fondos para el sector privado.