Sindicatos: el nuevo opio del pueblo

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Sindicatos: el nuevo opio del pueblo

Posted: junio 24, 2011 by Sibyl Vane in Uncategorized
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Hace ya más de medio siglo algunos intelectuales y adelantados a su época comenzaron a replantearse sobre la utilidad de los sindicatos y, si de verdad, estos no serían beneficiosos para las manos capitalistas a largo plazo al eliminar la conciencia colectiva del trabajador, primando el egoísmo y los intereses individuales sobre el bienestar popular. Durkheim hubiera dicho que es el paso de la solidaridad mecánica a la solidaridad orgánica, donde las pasiones han sido sustituidas por los intereses individuales. De esta manera, los sindicatos que en su momento tenían poco poder de negociación, actualmente no sólo tienen poder nulo sino que están subordinados a este para adormilar a los trabajadores a cambio de pequeñas concesiones.

Sólo hay que recordar la última y vergonzosa huelga general que ocurrió en nuestro país hace unos meses, en las que los dos grandes sindicatos se negaron a eliminar los servicios mínimos y a prolongar la huelga el tiempo que fuese necesario. Fue una huelga general que tenía más interés en adormilar al pueblo que en movilizarle. Actualmente con la reforma laboral, los recortes de la Carta social de 1996, el pacto del euro, el recorte de las pensiones, la bajada de sueldo de los funcionarios, el adoctrinamiento de los mass media y un escandaloso aumento del paro que asciende a 5 millones de parados nos aseguran que no tenemos motivo para alarmarnos. Hay quien dice que salir a la calle y ponerse a acampar es una medida desproporcionada para la situación en la que vivimos. Al fin y al cabo no estamos tan mal.

En las elecciones municipales de este año se han presentado 127 imputados con delitos de corrupción, el Tribunal de Cuentas y de los Órganos de Control Externo Autonómicos aseguran que el 34% de los ayuntamientos no presentan sus cuentas para fiscalizar, la tasa de paro juvenil aumenta en España a un 43’5% siendo con mucho la más elevada de Europa (20’4% de media), en 2011 España tendrá que solucionar  340.000 millones de euros de deuda (sin contar las de las Comunidades Autónomas) y contamos con un salario mínimo interprofesional de 641’40€ siendo casi triplicado por un país como Luxemburgo.

Países como Grecia, Portugal o Irlanda han tenido que ser salvados económicamente por la Unión Europea con unos intereses que rozan la usura (entre 27 y 28% a dos años), lo cual ha complicado más la situación griega que actualmente está casi en peligro de golpe de Estado. Y no dudéis que España será el próximo país “salvado” por la UE, lo que, sin duda, nos llevará a la ruina.

El dinero público no será suficiente para aplacar la codicia de los mercados (esos gobernadores a los que no hemos votado), no se puede digerir tamaña deuda generada ya que el descontrolado sistema bancario y financiero obliga a los estados a disminuir el gasto y la inversión llevando a sus ya agotadas economías no sólo a la recesión sino a la depresión.

Nos han dejado claro que salir a la calle a manifestarse “es de hippies perroflautas que no tienen nada mejor que hacer”. Pues yo creo que con el panorama socio-político y económico que estamos sufriendo en nuestras carnes, el salir a la calle ha dejado de ser un derecho para convertirse en un deber constitucional. Y cito el artículo 30.1 de la CE de 1978:

“Los españoles tienen el derecho y el deber de defender a España.”

Tenemos que defender a este país de aquellos que juraron en defenderla, véase sindicatos y partidos políticos. Porque durante muchos años hemos estado haciendo oídos sordos a aquel panorama político que no se preocupaba por el ciudadano español y porque nos hemos quedado perplejos mirando como poco a poco iban destruyendo los cimientos del país que nos vio crecer. Un país donde los casos de corrupción son la norma y no la excepción, donde existe un declarado 20% de economía sumergida, donde la privatización de servicios públicos está a la orden del día, donde los contratos precarios son más habituales que los contratos fijos y donde el ciudadano ha dejado de valer como humano y ha pasado a ser una máquina ¿pensante?

Yo, como ciudadana española, me niego a soportar que la economía de mercado valga más que los derechos fundamentales de las personas. Me niego a aceptar que se recorten derechos sociales en nombre del progreso. Me niego a olvidar que nuestros antepasados lucharon por conseguir unas reformas que hoy se recortan en nombre de la Santa Economía. Me niego a permanecer mirando al vacío como si la cosa no fuera conmigo. Yo, aunque sea sola, saldré a la calle las veces que haga falta para exigir que lo del ciudadano es del ciudadano y sólo para el ciudadano. Y cuando el último grito de lucha sea apaciguado y la última esperanza de cambio desechada… yo seguiré ahí. Porque la calle es nuestra. 15M.

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