Tras la privatización, la corrupción en el Sistema de salud colombiano

Publicado en por noticias-alternativas

Tras la privatización, la corrupción en el Sistema de salud colombiano

Millones de personas en Colombia demandan que se anule la ley aprobada por Álvaro Uribe por la que se privatizó que regula la prestación del sistema de salud, y que ha permitido el desfalco de millones de euros.
Entre los imputados, un subgerente de la aseguradora de capital español Sanitas.

    Hospital en Colombia (AP)

    Las primeras investigaciones confirman desfalcos que superan los 16 millones de dólares entre 2005 y 2010, cometidos bajo la modalidad del recobro de servicios al gobierno por las privadas Empresas Prestadoras de Salud (EPS).

    La Ley 100, vigente desde 1993, y su reforma de 2007, supusieron en la práctica la privatización operativa del sector de salud en Colombia, al quedar en manos del Estado solo los servicios médicos de las capas más pobres de la población y depender el resto de las EPS.

    Pese al escándalo, el senador del izquierdista Polo Democrático Alternativo Jorge Robledo, permanente denunciante del sistema de salud actual desde su ingreso al parlamento en 2002, se mostró pesimista sobre la posibilidad de que la criticada norma resulte anulada. “No se producirá (la derogación). La coyuntura del gobierno será cambiar a unos vivos (aprovechados) poderosos, por otros más vivos y más poderosos“, sentenció a IPS.

    La ley determina un Plan Obligatorio de Salud, con medicamentos a cargo de las EPS, y reconoce el reembolso del valor de medicinas no incluidas en el programa, en situaciones específicas de gravedad del paciente. La devolución del dinero corresponde al estatal Fondo de Solidaridad y Garantía (Fosyga).

    El desfalco se basó en solicitar el reintegro de una misma medicina varias veces, con sobrecostos de entre 39 y 671 por ciento por encima del valor real. Además, se incluyeron unos 100 medicamentos no autorizados o por clasificar dentro del plan obligatorio y se utilizaron nombres de personas fallecidas como supuestos usuarios.

    El presidente Juan Manuel Santos informó el 2 de mayo que “descubrimos desfalcos monumentales y cerca de diez modalidades de recobros”, al asegurar que lo hallado es solo “la punta del iceberg” de la presumible corrupción total con los reintegros de pagos de medicinas. El destape de Santos del llamado “caso de los recobros” reactivó las denuncias permanentes por parte de organizaciones médicas y científicas, universidades, investigadores sociales y parlamentarios a lo largo de los 18 años de vigencia de la ley.

    “Ha sido una larga lucha con participación de mucha gente. Es imperante establecer un sistema con auditoría real. Por eso, sin dejar de prestar el servicio, es fundamental derogar la Ley 100″, anotó Robledo. La exdirectora del estatal Instituto de Seguros Sociales, Cecilia López, denunció que “la plata (dinero) de la salud se la robaron los corruptos, los narcotraficantes y los paramilitares” de extrema derecha respaldados por estamentos políticos y militares, según ha comprobado la justicia.

    Marcela Vélez, una médica especializada en sanidad pública y autora de “Salud: negocio e inequidad. Quince años de la Ley 100 en Colombia”, también consideró indispensable que se anule la norma. “La única forma de establecer control es fijar un sistema de pagos controlado. De lo contrario, seguir con el sistema actual hace imposible controlar los ingresos de las EPS y sus cuentas con el Fosyga” dijo Vélez. Subrayó además que la gubernamental Superintendencia de Salud, responsable de los controles, no cuenta con recursos humanos y económicos para la tarea.

    A las voces públicas se unieron las redes sociales. Facebook cuenta con grupos como “Abolición ya, a la Ley 100 de salud colombiana“, con 34.104 miembros. Con menos seguidores están “A que encuentro 40 mil colombianos que odiemos la Ley 100″; “Basta de rogar: salud y pensión con dignidad” y, “Un millón de firmas o más, para exigir la derogatoria de la Ley 100″.

    La ley fue promovida en su momento por el entonces senador derechista Álvaro Uribe, que después gobernó el país entre 2002 y 2010. Uribe impulsó junto con su ministro de Protección Social, Diego Palacio, el cierre de hospitales públicos y universitarios de larga trayectoria, para consolidar el dominio privado del sector.

    En diciembre de 2009, Uribe y Palacio emitieron 10 decretos de emergencia social, bajo el argumento de la urgencia en enfrentar la crisis económica de las EPS, que amenazaban con cierre de actividades. Los decretos fueron declarados inexequibles (sin efecto) en abril de 2010 por la Corte Constitucional, por ser contrarios a la carta magna de 1991.

    La grave situación del sistema de salud en Colombia se ahondó con el escándalo de los recobros y ha generado manifestaciones por diferentes puntos del país, en demanda de la anulación de una ley que permite el contraste de desfalcos millonarios con una precaria prestación de servicios.

    La expresión más dramática de esta precariedad son los llamados “paseos de la muerte”, de enfermos que terminan por fallecer frente a hospitales u otros centros de salud, tras haber sido llevados de uno a otro y negárseles atención por no tener respaldo económico o incluso por tener algún pago mensual atrasado con la seguridad social.

    Diez días después de que Santos reveló el caso, fue intervenida la mayor EPS de Colombia, Saludcoop, con cuatro millones de afiliados, por presuntos ilícitos financieros, y el 24 de mayo se allanaron las instalaciones de otras cinco firmas.

    El 31 de mayo, la Fiscalía General acusó formalmente a los primeros cinco implicados en el fraude: dos funcionarios del Ministerio de Protección Social, un subgerente de la aseguradora de capital español Sanitas, un asesor externo para varias EPS y un particular.

    Por su parte, la Corte Constitucional comienza este martes 7 una serie de audiencias con ministros del gobierno de Santos y organismos estatales de fiscalización, control y acusación pública para que informen sobre el cumplimiento de la Setencia T-760 de 2008. En ella se ordenó la revisión y mejora del sistema de atención sanitaria, mediante el fortalecimiento del Plan Obligatorio de Salud y la atención a niños y niñas que estuviesen excluidos del programa.

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    J
    <br /> De las EPS, Las Tutelas y los delitos de LESA HUMANIDAD.<br /> <br /> Cuando el senador de la República Alvaro Uríbe Velez, presentó y sustentó la fatídica Ley 100 de 1993, ningún colombiano de bien se imaginó, que sería el principio del fin de la salud pública<br /> colombiana.<br /> <br /> Lo que se presentó como un avance para modernizar la atención a los pacientes, tomado del modelo chileno, se convirtió en el más macabro negocio: Los pacientes fueron convertidos en Clientes, la<br /> atención médica se deshumanizó; el Instituto de los Seguros Sociales encabezado por Carlos Wolff Izasa, fue saqueado, compras suntuosas e inútiles llevaron a la quiebra programada de esa<br /> institución, gran parte de los dineros obtenidos por muchos funcionarios públicos de forma ilícita, fueron a parar en compras de propiedades en el famoso Lago Mar el Peñón, todo se cumplió bajo un<br /> estricto cronograma, donde los modernos equipos e implementos de propiedad del Instituto de los Seguros Sociales fueron a parar a manos de las EPS y de algunas Clínicas Privadas.<br /> <br /> Y la Fiscalía General de la Nación, la Contraloría y la Procuraduría General de la Nación: NUNCA DIJERON NADA, NUNCA INVESTIGARON NADA, peor aún, el Congreso Nacional, salvo contadas excepciones,<br /> jamás se pronunció sobre esos temas, para ellos eso no tenía importancia, porque ellos, los Padrastros de la Patria, siempre tienen atención Privilegiada en salud, para eso es el poder.<br /> <br /> Era lógico suponer que la Constitución de 1991 sería un dolor de cabeza para las EPS, ya que desde la promulgación de la Ley 100 de 1993, comenzaron las famosas TUTELAS en temas de la salud.<br /> <br /> Con ellas, millares de ciudadanos buscaron la atención que las EPS con toda clase de excusas inverosímiles les negaron, razón de más, para que el Congreso Colombiano al servicio de las EPS, buscara<br /> la forma de limitar el uso de la TUTELA. Los profesionales de la medicina no pueden salirse del tétrico POS, en caso de hacerlo, los destituyen de sus cargos, por lo tanto, para subsistir se<br /> convierten en cómplices forzados de muchos crímenes.<br /> <br /> Así, con el beneplácito del Senador y después Presidente Alvaro Uríbe Velez, desde la aparición de la Ley 100 de 1993, comenzó el más grande y horroroso Crimen continuado contra millones de<br /> colombianos, con el saqueo y desvío de dineros de los afiliados y aportes del Estado. Hoy en día, Colombia cuenta con una TUTELA limitada, no hay nadie que defienda un CLIENTE, no hay que olvidar<br /> colombianos, que a los clientes, a los clientes, los defiende la Súper Intendencia de Industria y Comercio. ¿Ustedes entienden eso?<br /> <br /> El Estado Colombiano entregó el control de la salud a la Empresa Privada, comenzó el más grande Genocidio en nuestra Historia de vida republicana. ¿Acaso no es un crimen negarle al Paciente, no<br /> Cliente, el derecho a la medicina correcta, a la atención oportuna y adecuada, a las cirugías y tratamientos oportunos?<br /> <br /> ¿Acaso no es un crimen, que las Empresas Privadas de la Salud ARS, EPS y las IPS, hayan desviado más de 4.5 Billones de pesos de la salud de millones de Colombianos, para actividades ajenas a los<br /> fines para los que supuestamente fueran creadas? ¿Cuantos miles de colombianos y colombianas, niños, jóvenes, adultos y ancianos se hubieran salvado con una atención adecuada, pronta y de calidad?<br /> ¿Quién recupera esas vidas perdidas por el uso de la nefasta ley 100 de 1993?<br /> <br /> ¿Dónde están los defensores de los Derechos Humanos de la ONU, de los defensores de la democracia y la justicia social de los Estados Unidos de América, de las ONG y de los medios de comunicación<br /> que no salen a pedir plena y total Justicia contra esos criminales?<br /> <br /> En consecuencia, más grave aún, que las autoridades legítimamente constituidas, no hayan iniciado la investigación penal derivada de esas acciones, que a todas luces se presenta contra las<br /> siguientes autoridades: Presidente de la República, Ministerio de Salud, hoy mal llamado Ministerio de la Protección Social, La Súper Intendencia de Salud, Senado y Cámara de la República, por el<br /> delito de Enriquecimiento Ilícito a Favor de Terceros, cabe plena responsabilidad penal también: a la Fiscalía General de la Nación, en las áreas de los Derechos Humanos y Delitos Económicos, a la<br /> Contraloría General de la Nación, que no verificó el uso y destino de los dineros de la Salud, y más responsabilidad penal recae sobre la Procuraduría General de la Nación, porque nunca investigó y<br /> sancionó a los funcionarios públicos responsables de los dineros, y a los funcionarios del Estado que debían velar y vigilar el cumplimiento de la Ley y la Constitución Nacional.<br /> <br /> Son también cómplices indirectos los medios de comunicación, que beneficiándose de las pautas publicitarias, cubrieron, ocultaron y taparon, siempre las aberraciones criminales que sus<br /> patrocinadores estaban cometiendo.<br /> <br /> Este Atraco programado y continuado desde la mente perversa de Alvaro Uríbe Velez y sus socios Conservadores, Liberales y los brincones del Partido de la U, nos llevan a la conclusión en pleno<br /> derecho que: Las muertes ocasionados por esas entidades criminales por el mal uso de los dineros de los afiliados y del Estado, a los ojos del derecho penal, se llaman en primera instancia:<br /> ENRIQUECIMIENTO ILICITO A FAVOR DE TERCEROS y CRIMENES DE LESA HUMANIDAD y demás delitos conexos tales como Prevaricato por Acción y por Omisión, y otros que se desprendan de las investigaciones<br /> penales que los “cómplices” se atrevan a investigar.<br /> <br /> Todas esas ratas son cómplices de un crimen perverso, sus crímenes de LESA HUMANIDAD no tienen perdón.<br /> <br /> Por eso, en pleno derecho, todos los colombianos tenemos la obligación de no aportar un solo peso más para las EPS y las IPS, hasta que no se reconstruya el Instituto Colombiano de los Seguros<br /> Sociales y se juzgue y condene a esos genocidas.<br /> <br /> Colombianos no paguen más aportes a la salud, hagan patria.<br /> <br /> Jaime Cienfuegos<br /> <br /> <br />
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