Desmontando la modorra social (1)

Publicado en por noticias-alternativas

Es tanto lo que hay que decir que no sé ni por donde empezar.

Llevaba un tiempo sin escribir pensando que tanto esfuerzo sin fruto no valía de ná,

Entretenido tuiteando noticias o almacenándolas en blogs. Y entre una cosa y otra se me iba el tiempo mientras mil ideas se me venían a la cabeza. Sobraban ideas pero no la esperanza de si plasmarlas en líneas serviría de algo.

Posteo cada día sobre mil temas diferentes. Excelentes artículos con los cuales comulgo en su mayor parte. Y de qué vale? A simple vista, de nada. Oigo telediarios, converso en los bares, en el trabajo y parece que todo lo que en internet se lleva, se sabe o incluso se da por sabido, NO EXISTE. 

La ciudadanía vive tan sumida en la mentira y en el adormecimiento doctrinal que no se plantea nada de lo que se les inculca. Absorbe la propaganda mediática cuan esponja y reacciona automáticamente después de haberlo digerido.

Así pasa que te ves discutiendo la mitad de las veces sobre nimiedades que no afectan al discurso de un tema por creerlas superadas. Y es un volver a empezar continuo que agota sin llevar a ningina parte.

Pondré como ejemplo la dictadura franquista. Que haya todavía gente, a estas alturas de la vida y tras 40 años de democracia casi, que diga que con Franco se vivía mejor cuando al primero que discrepaba se le encarcelaba cuando no acababa desaparecido o que no conviene remover el pasado cuando cualquiera con dos dedos de frente vería normal que se quiera saber donde se encuentra enterrado un familiar y darle correcta sepultura. 

Es increíble la incultura política general que hay en España y lo más grave aún la poca ética ciudadana que existe al tragarse como algo casi normal toda la corrupcción que le rodea.

Esto se ve plasmado tanto en el típico comentario de ¿ Tú no harías lo mismo? a votar a políticos implicados gravemente en casos de corrupción.

Toda esa indignación que hemos visto en Sol y en las redes que arden cada vez que salta a la palestra alguna noticia de este tipo o de otras como los recortes en derechos y salarios, es mínima comparada con la apatía general que nos rodea.

Por desgracia, existe una gran mayoría que sigue en su sofá los acontecimientos como si nada pasara y aunque afectada como todos por las graves consecuencias de la crisis se lo toman todo con una resignación y paciencia digna del santo Job.

Así pasa, que aunque todos, hoy en día dan por hecho que estamos como estamos por culpa de los bancos, nadie pide responsabilidades a los mismo y aceptan como normal las ayudas y retribuciones que reciben y tienen.

Tan solo por esto, habría motivo más que suficiente para que las calles se inundaran de gente manifestándose y tan solo vemos a los mismos de siempre que cada vez son menos.

Igualmente es desilusionador y contradictorio ver a gente manifestándose contra los recortes y averiguar que en muchos casos han sido esos que ahora se quejan, votantes de esos contra quien ahora se manifiestan.

Soy de los que pienso y no precisamente por convencimiento democrático sino por sentido común, que la única forma de cambiar este estado de cosas es por medio del voto.

Y es frustrante ver que los partidos más votados son aquellos que defienden a capa y espada a los culpables de la crisis en contra del bienestar de los ciudadanos.

Hoy en día hemos entrado en lo que yo llamo el kaos emocional. La gente en general se encuentra sumida entre el miedo a lo que pueda llegar y una indignación que le agarrota ya que exteriorizarla sería como acabar con el sueño del capitalismo tan arraigado en sus cabezas. Como si fuera de él, o del puto euro, no existiera vida ni posible ni digna.

Se sabe por activa y por pasiva que las malas prácticas de los bancos nos trajeron la crisis.

Era tan evidente que hasta los mismos dirigentes occidentales hablaban de refundar el sistema y poner límites a las operaciones bancarias. 

Pues ya se ve. De algo tan evidente hemos pasado a que los estados son insostenibles financieramente hablando y que todos hemos vivido por encima de nuestras posibilidades y con una naturalidad que pasma al más pintao.

El caso es que la gente ha picado con gusto esa teoría y acepta como irremediable cualquier cosa que se le haga sin pensar siquiera que hay mil formas de salir de la crisis sin que afecten por ello a nuestros derechos y libertades.

Todas ellas argumentadas por reputados economistas en excelentes artículos, muchos de ellos me he encargado de difundir, pero aún así de nada vale. Cuando una idea llega al subconciente del pueblo, como la de rojos malos, rojos, caca, no hay forma ni modo de sacarla de allí.

Tal vez una década vivendo y sufriendo como Latinoamérica sufrió y sufre todavía, los desparrames del capitalismo neoliberal sea la única manera de recobrar el conocimiento perdido.

 

                                                                         ARMAK de ODELOT




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